El ensayo, conocido en inglés como try, es la acción de mayor valor en el rugby y el objetivo principal de cada equipo atacante. Para marcarlo, un jugador debe llevar el balón hasta el área de marca rival (la zona detrás de la línea de ensayo) y apoyarlo deliberadamente contra el suelo. No se trata simplemente de cruzar la línea: la presión del balón sobre el terreno es imprescindible para que el árbitro otorgue la anotación.
Históricamente, el ensayo no valía puntos por sí mismo, sino que solo daba derecho a intentar la conversión (de ahí la palabra «try», intento en inglés). Con el paso del tiempo las reglas evolucionaron y hoy un ensayo vale 5 puntos en el rugby de 15 y en el rugby a 7. Tras marcarlo, el equipo tiene la oportunidad de añadir 2 puntos más con una patada de conversión desde una posición alineada con el lugar exacto donde se apoyó el balón.
Existen también el ensayo de penalti (7 puntos, concedido por el árbitro sin conversión adicional) y el ensayo de bonificación, un incentivo competitivo que premia a los equipos que marcan cuatro o más ensayos en un partido de liga, otorgándoles un punto extra en la clasificación. Esta regla fomenta el juego ofensivo y hace que los partidos sigan siendo emocionantes incluso cuando el resultado está decidido.