La melé, también llamada scrum en inglés, es una de las señas de identidad del rugby union y uno de los aspectos que más lo diferencia de otras modalidades deportivas. Consiste en una formación en la que los ocho delanteros de cada equipo se agrupan en tres filas (primera, segunda y tercera línea) y se enfrentan a los ocho rivales equivalentes. Ambos bloques se enganchan y empujan horizontalmente, compitiendo por el control del balón que el medio melé introduce por el pasillo central.
El dominio en la melé es un indicador clave de la fortaleza física de un equipo. Un pack (grupo de delanteros) que empuja con eficacia puede hacer retroceder al rival, ganar territorio y conseguir un balón limpio para sus backs. La primera línea compuesta por pilares y talonador es la más exigente físicamente, ya que absorbe el impacto directo del choque. La segunda línea, formada por los dos lanzadores de touche, concentra la mayor parte de la fuerza propulsora.
Las melés también tienen una dimensión táctica y psicológica: un equipo que domina la melé manda un mensaje de superioridad física. Las reglas del World Rugby establecen una secuencia de cuatro fases para su formación: encaje, agarre, apoyo y empuje (crouch, bind, set). Los árbitros especializados en primera línea tienen formación técnica específica para pitar correctamente las infracciones en este elemento tan complejo.