El talonador, conocido en inglés como hooker, es el jugador número 2 y ocupa el puesto central de la primera línea en la melé, flanqueado por el pilar de punta (tighthead, número 3) y el pilar de golpe (loosehead, número 1). Su función más característica en la melé es raspar el balón con el pie hacia atrás en el momento en que el medio melé lo introduce, enviándolo hacia la segunda línea y desde allí hacia el número 8 y el medio melé. La precisión de este gesto, bajo una presión física enorme, es fundamental para ganar la posesión.
Además de la melé, el talonador es el lanzador en la touche. Su precisión, potencia y variedad de lanzamientos determinan si el equipo gana su propia posesión con facilidad o la lucha con dificultad. Un talonador con lanzamiento sólido libera al equipo de mucha presión: si el rival no puede robar la touche, el equipo siempre dispondrá de un punto de ataque organizado.
En el rugby moderno, el talonador ha evolucionado hacia un perfil más atlético y completo. Además de sus funciones en las situaciones estáticas, se espera que sea un portador de balón dinámico, que llegue rápido a los rucks, que defienda con energía y que tenga suficiente movilidad para participar en el juego en movimiento. Jugadores como Agustín Creevy, Shota Horie o el neozelandés Dane Coles ejemplifican este perfil moderno del talonador como jugador de élite en los tres aspectos del juego.