La candidatura olímpica del sambo ha sido uno de los grandes proyectos de la FIAS durante décadas. El camino hacia los Juegos Olímpicos ha sido largo, lleno de obstáculos y de decisiones políticas complejas, pero el reconocimiento del Comité Olímpico Internacional en 2021 marcó un hito histórico que sitúa al sambo más cerca que nunca de compartir escenario con el judo en los mayores Juegos del mundo.
Décadas de candidatura olímpica
Los esfuerzos por conseguir el reconocimiento olímpico para el sambo comenzaron en los años 80, cuando la FIAS se fundó precisamente con el objetivo de dotar al deporte de una estructura internacional que lo hiciera elegible para el programa olímpico. Sin embargo, durante la Guerra Fría, la asociación política del sambo con la Unión Soviética dificultaba su aceptación en un Comité Olímpico que en esos años estaba marcado por las tensiones geopolíticas entre los bloques.
Los boicots olímpicos de 1980 —cuando Estados Unidos y muchos países occidentales no asistieron a Moscú— y de 1984 —cuando el bloque soviético boicoteó Los Ángeles— crearon un clima en que cualquier deporte de origen soviético que buscase el reconocimiento olímpico enfrentaba resistencias adicionales más allá de sus méritos deportivos.
El largo período de candidatura
Tras la disolución de la URSS, el sambo pudo presentar su candidatura olímpica sin el estigma político soviético, pero se encontró con otro obstáculo: el programa olímpico ya incluía deportes de combate similares —judo, lucha grecorromana, lucha libre, taekwondo, karate— y el COI era reacio a incluir más deportes del mismo grupo cuando ya existía debate sobre si reducir el número de deportes olímpicos, no ampliarlo.
La FIAS presentó candidaturas en varias ocasiones entre los años 90 y la primera década del siglo XXI, siempre con el mismo resultado: reconocimiento de los méritos del deporte pero negativa a incluirlo en el programa. El argumento del COI era que el sambo se superponía demasiado con el judo y la lucha ya presentes en los Juegos.
El reconocimiento del COI en 2021
El 13 de noviembre de 2021, el Comité Olímpico Internacional aprobó el reconocimiento provisional del sambo como deporte olímpico durante el 138.º Congreso del COI. Este reconocimiento provisional —distinto de la inclusión en el programa olímpico— es el primer paso formal que el COI exige para que un deporte pueda ser considerado para los Juegos. Da al sambo acceso a la financiación olímpica, al sistema de valores del olimpismo y a la posibilidad de competir en los Juegos bajo una comisión del COI.
Para David Rudman, presidente de la FIAS en ese momento, el reconocimiento del COI fue el resultado de años de trabajo en la creación de un programa antidopaje robusto, en la expansión del sambo a más de 130 países, en el desarrollo del sambo femenino y en la mejora de la gobernanza y transparencia de la federación.
París 2024: la candidatura fallida
Tras el reconocimiento de 2021, la FIAS presentó formalmente la candidatura del sambo para ser incluido como deporte adicional en los Juegos Olímpicos de París 2024. El Comité Organizador de París tenía la potestad de invitar deportes adicionales —como se hizo en Tokio 2020 con el surf, la escalada y otros— pero finalmente no incluyó el sambo en el programa parisino.
La decisión fue decepcionante para la comunidad sambística mundial, pero la FIAS interpretó el proceso como una oportunidad de aprendizaje y reforzó su candidatura para Los Ángeles 2028.
Los Ángeles 2028: la gran oportunidad
Los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 representan la próxima gran oportunidad para el sambo. El Comité Organizador de LA28, como el de todas las ediciones olímpicas modernas, puede proponer la inclusión de deportes adicionales en el programa. La FIAS ha trabajado activamente en los años posteriores al reconocimiento del COI para fortalecer su presencia en Estados Unidos —un mercado clave dado que los Juegos de 2028 serán en territorio americano— y en América Latina y Asia, ampliando la base de países competidores.
La candidatura del sambo para 2028 compite con otros deportes que también aspiran a los Juegos, como el críquet, el squash o la lacrosse. El resultado dependerá tanto de los méritos deportivos del sambo como de las negociaciones políticas dentro del movimiento olímpico.