El área de combate del sambo es una de las características más visuales del deporte. A diferencia del tatami rectangular del judo o el ring del boxeo, el sambo se practica sobre un tapiz circular que define con precisión las zonas activas y de seguridad del combate.
El tapiz circular: estructura y dimensiones
El tapiz de sambo —llamado en ruso «kovyor» (ковёр)— tiene forma circular y está compuesto por varias capas de espuma de alta densidad recubierta de material sintético resistente. El diámetro total varía entre 9 y 13 metros dependiendo del nivel de la competición, siendo los 11 metros el estándar más frecuente en campeonatos internacionales de la FIAS.
El tapiz se divide en dos zonas concéntricas. La zona interior, donde se desarrolla el combate activo, tiene un color rojo o azul dependiendo de la confección y del fabricante oficial, aunque lo más habitual es un fondo azul o rojo con marcas circulares de delimitación. La zona exterior, la franja de seguridad, suele ser de un color diferente y sirve para amortiguar las caídas cerca del borde y como referencia visual tanto para los árbitros como para los propios combatientes.
La zona activa y la zona de seguridad
La zona activa de combate es el círculo interior del tapiz, cuyo diámetro oscila entre 8 y 11 metros según el evento. Dentro de esta zona los combatientes pueden ejecutar libremente sus técnicas de proyección, derribos y trabajo en el suelo. El árbitro central mantiene la posición en el interior del círculo para controlar la acción desde cerca sin interferir con los movimientos.
La franja exterior, con una anchura de entre 1 y 1,5 metros, funciona como zona de seguridad. Si ambos combatientes se desplazan fuera del círculo interior durante una acción en pie, el árbitro puede detener el combate y reanudarlo en el centro. Sin embargo, si una proyección se inicia claramente dentro de la zona activa, la técnica puede completarse aunque uno o ambos luchadores crucen la línea del círculo durante la ejecución.
El trabajo en el suelo y el límite del tapiz
Durante el trabajo en el suelo —borba lezha— las acciones deben realizarse dentro del tapiz. Si los combatientes ruedan hacia el borde y existe riesgo de caída fuera, el árbitro detiene inmediatamente la acción. Esto es especialmente relevante para las llaves articulares: si un sambista tiene aplicada una llave eficaz pero la acción llega al límite del tapiz, el árbitro debe parar el combate antes de que la técnica ocasione una lesión.
Esta norma exige que los sambistas desarrollen conciencia espacial durante el combate, calculando constantemente su posición en el tapiz para no desperdiciar posiciones dominantes por salirse del área reglamentaria.
Colores y marcas reglamentarias
Los tapices de competición oficial FIAS suelen presentar la zona activa en color rojo o en color azul, en correspondencia con los colores de las kurtkas (chaquetas) de los competidores. El árbitro tiene la obligación de orientar a los sambistas en rojo y azul respectivamente hacia las esquinas indicadas antes del inicio del combate. La marca central, donde comienza y se reanuda el combate, es un círculo pequeño habitualmente de color blanco o amarillo que actúa como referencia visual para árbitros y luchadores.