El arsenal técnico del sambo deportivo es uno de los más ricos de los deportes de combate. La síntesis de múltiples tradiciones de lucha que está en el origen del sambo se refleja en un reglamento que admite técnicas que otros deportes similares prohíben, especialmente en lo que respecta a las llaves de pierna.
Proyecciones y derribos (brosok)
El sambo permite todas las proyecciones que implican el uso de la kurtka como punto de agarre, así como proyecciones con agarre del cuerpo del rival. Las proyecciones de cadera, hombro, pierna y brazo son legales, y el sambista puede agarrar tanto la kurtka como el cinturón y los shorts del rival para ejecutar sus técnicas. A diferencia del judo, en sambo está explícitamente permitido agarrar las piernas del adversario para ejecutar derribos —como el doble agarre de piernas— lo que amplía notablemente el repertorio de técnicas de derribo.
Las proyecciones que implican levantar al rival por encima del nivel de la cadera del ejecutor están sometidas a escrutinio especial: deben ejecutarse con control y de forma que el rival no caiga sobre la cabeza o el cuello, ya que esto acarrearía penalización.
Trabajo en el suelo: llaves articulares
Una vez en el suelo, el sambo deportivo permite aplicar llaves articulares sobre codos, rodillas, tobillos y caderas. Esta amplitud de llaves de pierna es la característica técnica más diferencial del sambo: donde el judo solo permite la palanca de codo, el sambo abre la puerta a toda una familia de técnicas que aprovechan la vulnerabilidad de las articulaciones de la extremidad inferior.
Las llaves de rodilla más comunes incluyen la rotación lateral de rodilla, que fuerza la articulación desde el exterior. Las llaves de tobillo se aplican en posiciones de pierna entrelazada, comprimiendo el tobillo con el cuerpo del sambista. Estas técnicas exigen control preciso para aplicar la presión justa: demasiado lenta y el rival escapa, demasiado brusca y puede provocar una lesión grave antes de que el rival se rinda.
Inmovilizaciones (uderzhaniye)
El sambo deportivo permite inmovilizar al rival en el suelo de varias posiciones distintas, siempre que se cumpla el criterio de control efectivo: el rival debe estar claramente controlado sin poder moverse libremente. Las posiciones de inmovilización más comunes incluyen el control lateral, el control desde la espalda del rival y el control desde encima en posición de monta.
La inmovilización debe mantenerse durante 20 segundos continuos para alcanzar la victoria directa. Si en algún momento el rival logra girar e incorporarse o escapa del control, el árbitro puede levantar el conteo aunque no detenga necesariamente el combate.
Técnicas prohibidas en sambo deportivo
Las estrangulaciones son la prohibición más notable del sambo deportivo. Cualquier técnica que comprima las arterias del cuello o restrinja la respiración está prohibida y es causa de penalización inmediata. Esta restricción busca hacer el deporte más accesible y seguro para los competidores jóvenes y amateurs.
Otras técnicas prohibidas incluyen los golpes de cualquier tipo —puños, patadas, codos, rodillas—, las llaves sobre la columna vertebral, los estirones de oreja o nariz, los pellizcos y cualquier agarre de los dedos del rival destinado a forzar luxación. Las proyecciones realizadas de forma que el rival pueda caer sobre la cabeza o el cuello también se penalizan aunque en ocasiones sean el resultado de una técnica bien ejecutada que el rival no supo frenar.