Un deporte de otra parte del mundo
El sepak takraw nació hace siglos en el Sudeste Asiático. Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas son sus cunas históricas, y el deporte tiene allí una presencia cultural equivalente a la que el fútbol tiene en España: niños que juegan en los parques, competiciones escolares y héroes nacionales que dominan los regu (equipos de tres jugadores) en los Juegos del Sudeste Asiático.
En España, la historia del sepak takraw es radicalmente distinta y considerablemente más reciente. Se trata de un deporte prácticamente desconocido para el gran público, cuya llegada al país se explica por la confluencia de dos factores: la inmigración de comunidades asiáticas y el interés de practicantes de artes marciales.
Las comunidades asiáticas como semilla
Durante la primera década del siglo XXI, las comunidades tailandesas, filipinas y malasias asentadas en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia comenzaron a organizar encuentros informales de sepak takraw en parques y polideportivos. Para muchos de estos inmigrantes, el deporte era una forma de mantener vínculos con su cultura de origen y de crear comunidad en un entorno nuevo.
Estos encuentros, en su mayoría invisibles para los medios de comunicación deportivos, constituyeron el primer embrión del sepak takraw organizado en España. No existían reglas homologadas ni árbitros formados, pero la práctica era auténtica y apasionada.
El cruce con las artes marciales
Un segundo vector de introducción del sepak takraw en España vino de la mano de las artes marciales. Practicantes de muay thai, pencak silat y otras disciplinas del Sudeste Asiático descubrieron el sepak takraw como una forma de trabajar la coordinación, la flexibilidad y las patadas acrobáticas (bicycle kick, roll spike) que caracteriza a las modalidades más espectaculares del deporte.
Vídeos compartidos en internet de espectaculares mates y remates acrobáticos generaron un interés creciente entre jóvenes deportistas españoles ajenos a la inmigración asiática, que empezaron a interesarse por aprender las técnicas básicas.
La Asociación Española de Sepak Takraw
Con el objetivo de dotar de estructura al colectivo de practicantes, se creó la Asociación Española de Sepak Takraw, que buscó afiliarse a la Federación Internacional de Sepak Takraw (ISTAF) y a la Federación Europea de Sepak Takraw para permitir la representación española en competiciones internacionales.
La asociación impulsó la realización de demostraciones en festivales culturales asiáticos, eventos deportivos universitarios y ferias multiculturales, acercando el deporte a públicos que nunca habían oído hablar de él. Estas apariciones en espacios de intercambio cultural han sido, históricamente, el principal canal de difusión del sepak takraw en España.