El año 1988 fue decisivo para el sepak takraw. Hasta ese momento, el deporte existía como una tradición viva en el Sudeste Asiático pero carecía de una estructura internacional que lo proyectara al resto del mundo. La fundación de la ISTAF cambió eso.
El problema de las reglas divergentes
Antes de 1988, el sepak takraw tenía un problema estructural: Tailandia y Malasia, los dos países más influyentes en el deporte, practicaban versiones del juego con diferencias sutiles pero significativas en las reglas. Las dimensiones de la pista, la altura de la red, el sistema de puntuación y algunas normas de juego variaban entre los dos países.
Esto dificultaba enormemente la organización de competiciones internacionales: ¿con qué reglas se jugaba cuando se enfrentaban equipos tailandeses y malasios? ¿Quién cedía y quién imponía sus normas? La rivalidad histórica entre ambos países —que también disputaban la paternidad cultural del deporte— hacía que la negociación fuera delicada.
Bangkok, 1988: el acuerdo
En 1988, representantes de Tailandia, Malasia, Singapur, Brunéi e Indonesia se reunieron en Bangkok para fundar la International Sepak Takraw Federation (ISTAF). El acuerdo implicó compromisos por parte de ambos grandes del deporte: las reglas finales reflejaban elementos de las tradiciones de ambos países, pero quedaban codificadas en un documento único que sería la base del sepak takraw de competición internacional.
La ISTAF estableció su sede en Kuala Lumpur, Malasia, un detalle que en sí mismo fue objeto de negociación. La federación definió las reglas actuales del juego: dimensiones de la pista, altura de la red, sistema de puntuación rally point, el formato regu como principal, las partes del cuerpo permitidas y el procedimiento de saque.
Los primeros Campeonatos del Mundo de la ISTAF
Apenas dos años después de su fundación, la ISTAF organizó los primeros Campeonatos del Mundo de Sepak Takraw (1990). El torneo se celebró en Malasia y estableció la plantilla que seguirían todas las ediciones posteriores: categorías de regu masculino y femenino, dobles y king, con participación de selecciones nacionales de toda la región.
Los primeros campeonatos fueron dominados, como era de esperar, por Tailandia y Malasia. La competición servía principalmente para que los dos gigantes del deporte midieran sus fuerzas en un contexto neutral con árbitros internacionales. Otros países de la región —Myanmar, Indonesia, Singapur— también participaban, aunque en posiciones secundarias.
La adhesión de nuevos países
Tras la fundación de la ISTAF y la organización de los primeros campeonatos mundiales, el sepak takraw comenzó a atraer el interés de países fuera del Sudeste Asiático. Corea del Sur fue uno de los primeros países no fundadores en desarrollar una federación nacional fuerte y competir a nivel internacional. Japón, India y algunos países de Asia Central siguieron después.
La ISTAF trabajó activamente para difundir el deporte con demostraciones, programas de formación de entrenadores y la distribución de material reglamentario. A finales de la década de 1990, el sepak takraw tenía presencia en más de veinte países y aspiraba a convertirse en deporte olímpico.