En el sepak takraw hay una cifra que resume la extraordinaria exigencia física del deporte: más de dos metros. A esa altura del suelo, con el cuerpo completamente invertido en el aire, los mejores rematadores del mundo golpean la pelota de ratán con el pie para enviarla al campo contrario. No es magia, pero se le parece.
El golpe más alto del deporte
Para contextualizar lo que significa golpear una pelota a más de dos metros de altura con el pie, conviene compararlo con lo que el cuerpo humano puede hacer en otros deportes. Un remate de voleibol se ejecuta normalmente con la mano a una altura de entre 2,5 y 3 metros, pero con la mano, que ya está al final de un brazo levantado. Golpear con el pie a más de dos metros requiere un salto y una inversión del cuerpo que multiplica exponencialmente la dificultad biomecánica.
Los análisis de vídeo en alta velocidad de partidos de élite han documentado remates de golpe bicicleta en los que el punto de contacto pie-pelota se situaba entre 2,1 y 2,3 metros del suelo. En casos excepcionales, con jugadores de gran capacidad de salto y técnica perfecta, el contacto puede superar los 2,3 metros.
Los factores que determinan la altura
La altura del remate no depende de un solo factor sino de la combinación de varios:
Capacidad de salto: la altura que el cuerpo del jugador puede alcanzar en el momento de despegar. Los rematadores de élite tienen marcas de salto vertical de 70-80 cm, lo que en combinación con la inversión del cuerpo permite que el pie llegue a alturas que parecen imposibles.
Flexibilidad de caderas: cuanto más flexible es la articulación de la cadera, más arriba puede llevar la pierna el jugador durante el movimiento invertido. Una cadera rígida limita significativamente la altura máxima del golpe.
Técnica de ejecución: la secuencia correcta del movimiento —despegue, rotación, apertura de caderas, golpe— es la que permite maximizar la altura aprovechando al máximo las cualidades físicas del jugador. Un atleta con salto excepcional pero mala técnica puede quedar por debajo de un jugador menos atlético pero con mejor mecánica.
Las selecciones más destacadas
Los equipos que han alcanzado las mayores alturas de remate en competición son históricamente los de Tailandia, Malasia y, en los últimos años, Corea del Sur. Los jugadores tailandeses han sido especialmente conocidos por la potencia vertical de sus remates, mientras que los malayos han destacado más en la variedad de golpes desde distintos ángulos.
La selección coreana ha aportado jugadores con gran capacidad de salto —fruto de su atletismo general y sus metodologías de preparación física basadas en disciplinas como el taekwondo— que han conseguido algunas de las alturas de remate más impresionantes de los últimos torneos.
Un récord difícil de medir pero fácil de ver
Aunque la ISTAF no mantiene un registro oficial de la altura máxima de remate, los aficionados y los jugadores reconocen inmediatamente cuándo un remate supera el umbral de lo extraordinario. Hay golpes que hacen que el pabellón entero se calle durante un segundo —el tiempo que tarda la pelota en recorrer su trayectoria— antes de estallar en aplausos. Esos golpes son los que marcan el récord informal pero inapelable del deporte.