Cuando los observadores del skyrunning internacional miran el mapa de los países que más campeones han producido, España aparece de forma sistemática en los primeros puestos de la lista. Para un país sin la tradición alpina de Suiza, sin las montañas del nivel del Himalaya de Nepal o sin la profundidad atlética de Kenia en los deportes de resistencia, el dominio español en el skyrunning es llamativo. No es casualidad: es el resultado de un conjunto de factores que se refuerzan mutuamente y que, juntos, crean el entorno perfecto para producir corredores de alta montaña de élite.
La geografía: un país diseñado para el skyrunning
España es, después de Suiza, el país más montañoso de Europa occidental. Sus cordilleras cubren más del 60% del territorio y presentan una variedad de terrenos alpinos que pocas naciones europeas pueden igualar. Los Pirineos —con decenas de cimas que superan los 3.000 metros y valles abruptos que crean perfiles de desnivel extremo— son el laboratorio natural donde se han formado muchos de los mejores skyrunners españoles. La comarca catalana de la Cerdanya, donde creció Kílian Jornet, es el ejemplo más conocido, pero los valles pirenaicos de Aragón, Navarra y Cataluña han producido también una cantera impresionante de atletas.
Más allá de los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, los Picos de Europa, Sierra Nevada (con el Mulhacén a 3.479 m como el pico más alto de la Península Ibérica) y los volcanes canarios de La Palma ofrecen una diversidad de entornos alpinos que permite entrenar en condiciones muy variadas. Esta variedad es un activo enorme para los corredores que quieren desarrollarse en distintos tipos de terreno y altitud.
El País Vasco: la cultura de la montaña como identidad
El País Vasco es el corazón cultural del skyrunning español, y para entender por qué hay que entender la relación de la cultura vasca con la montaña. En el País Vasco, el excursionismo y las carreras de montaña no son simplemente un deporte: son una práctica cultural profundamente arraigada en la identidad local. Los mendi clubs (clubes de montaña) vascos existen en prácticamente todos los municipios y tienen décadas de historia. Las carreras por montaña, los txangos (excursiones en grupo) y las actividades en la naturaleza son parte del tejido social de la región.
Esta cultura produce lo que los sociólogos del deporte llaman “capital deportivo”: un entorno donde los niños crecen viendo adultos correr por la montaña, donde la actividad en el monte es la norma y no la excepción, y donde la infraestructura de clubs, rutas y competiciones menores está disponible para cualquiera que quiera empezar. La Zegama-Aizkorri no es solo una carrera: es la manifestación más visible de esta cultura, el momento del año en que todo eso cristaliza en un evento de nivel mundial.
Cataluña y los Pirineos: la cantera más alta de Europa
Cataluña aporta al skyrunning español la dimensión de la alta altitud. Los Pirineos catalanes —con el Pirineo aragonés y navarro como continuación— son el entorno de alta montaña más accesible para los corredores españoles y el lugar donde se forjan las capacidades técnicas y fisiológicas que definen al skyrunner de élite.
La Federació d’Entitats Excursionistes de Catalunya (FEEC) es una de las federaciones de montaña más activas de España y cuenta con programas de formación, circuitos de carreras y estructuras de apoyo al talento joven que han contribuido a desarrollar corredores de nivel nacional e internacional. La conexión entre la cultura del excursionismo catalán —que tiene raíces en el movimiento cultural catalán de finales del siglo XIX— y el skyrunning moderno es directa.
Los clubs de montaña como cantera sistemática
Una de las diferencias entre España y otros países en la producción de skyrunners de élite es la existencia de una red densa de clubs de montaña que funciona como cantera sistemática. Los clubs alpinos y excursionistas del País Vasco, Cataluña, Aragón y Navarra no solo organizan actividades de montaña para sus socios: también organizan carreras menores, forman técnicos, identifican el talento joven y lo conectan con competiciones de mayor nivel.
Este sistema, aunque informal y poco centralizado, crea una vía de desarrollo para los futuros skyrunners que no existe en la misma medida en muchos otros países. Un niño vasco o catalán que muestra aptitudes para correr por la montaña tiene a su disposición una infraestructura de apoyo —clubs, competiciones, mentores— que en otros países sería mucho más difícil de encontrar.