Hay atletas que dominan su deporte y hay atletas que lo transforman. Kílian Jornet pertenece a la segunda categoría: cuando llegó al skyrunning siendo adolescente, el deporte ya existía y tenía sus héroes, pero nadie imaginaba que era posible correr en alta montaña de la manera en que él lo hacía. Sus victorias cambiaron las expectativas; sus proyectos alpinos cambiaron la narrativa del deporte; y su carisma y autenticidad lo convirtieron en un símbolo que trasciende con mucho el mundo del skyrunning.
Una infancia a 2.000 metros
Comprender a Kílian Jornet exige empezar por el principio: una infancia radicalmente atípica en el refugio del Col de Núria, a 2.000 metros de altitud en los Pirineos catalanes. Sus padres gestionaban el refugio y el pequeño Kílian creció sin escuela cercana, con la madre haciendo de maestra y la montaña haciendo de patio de recreo. Con tres años ya esquiaba; con cinco subía cumbres de 3.000 metros con su padre.
Esta infancia en altitud no es un detalle biográfico anecdótico: es la clave que explica por qué el organismo de Jornet ha desarrollado una adaptación fisiológica a la altitud que muy pocos seres humanos poseen. Sus valores de VO2 máximo (consumo máximo de oxígeno) se cuentan entre los más altos jamás medidos, y su capacidad de mantener el rendimiento por encima de los 4.000 metros mientras otros corredores se desmoronan es una consecuencia directa de haber vivido a 2.000 metros durante sus años formativos.
La conquista del circuito Skyrunner World Series
Con 18 años, Jornet empezó a competir en el circuito Skyrunner World Series. En 2007, con 19 años, ganó su primer título mundial de skyrunning. Lo que siguió es uno de los palmarés más impresionantes en la historia del atletismo de montaña: cuatro títulos del Skyrunner World Series (2007, 2008, 2009, 2010), victorias en Zegama-Aizkorri en múltiples ocasiones, y registros que en algunas carreras superaban en más de 10 minutos al segundo clasificado.
Pero Jornet nunca se quedó en el skyrunning. De forma paralela, comenzó a construir un palmarés en el trail running con cuatro victorias en la UTMB (Ultra-Trail du Mont-Blanc, la carrera de montaña más famosa del mundo) y victorias en las principales ultramaratones de montaña del planeta. Esta versatilidad —ser el mejor o uno de los mejores tanto en pruebas cortas de alta intensidad (VK, SkyRace®) como en ultra-distancias de 160 km— no tiene precedentes en el deporte de montaña.
Summits of My Life: el proyecto que cambió el alpinismo
En 2012, Jornet lanzó el Summits of My Life, un proyecto para establecer récords de velocidad en las cimas más emblemáticas del mundo alpino: el Mont Blanc, el Matterhorn, el Denali, el Monte Aconcagua y finalmente el Everest. El proyecto combinaba la velocidad del skyrunning con el alpinismo de alta montaña, y sus resultados superaron todo lo imaginable.
Sus récords en el Mont Blanc (por distintas rutas), en el Matterhorn (2 horas 52 minutos de ascenso en estilo alpino) y en el Denali redefinieron los límites de lo posible en montaña. Pero el punto culminante llegó en 2017 con las dos ascensiones al Everest (8.849 m) sin oxígeno suplementario y en menos de una semana, completadas en 26 y 17 horas respectivamente desde el campo base avanzado. Estas hazañas fueron verificadas por la comunidad alpinista y situaron a Jornet en una categoría que ningún otro atleta de montaña ha alcanzado antes ni después.
El libro, la fundación y el activismo medioambiental
Jornet no solo corre: también escribe, reflexiona y actúa. Su libro “Corre o muere” (2011), traducido a más de veinte idiomas, fue un fenómeno editorial que llevó el skyrunning a lectores que nunca habían oído hablar del deporte. La continuación, “Arriba” (2016), profundizó en su filosofía de vida y su relación con la montaña.
En 2016 fundó la Kilian Jornet Foundation, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la conservación de los entornos de montaña. La fundación financia investigación científica sobre el cambio climático en la alta montaña y apoya proyectos de conservación en los principales macizos alpinos. Jornet ha convertido su plataforma deportiva en una herramienta de activismo medioambiental que distingue su perfil del de la mayoría de los atletas de élite.
El legado: más allá de los récords
Lo que hace de Jornet un fenómeno único no son solo sus resultados deportivos —que ya serían suficientes para situarlo como el mejor atleta de montaña de la historia— sino la coherencia entre sus valores y su forma de vida. Jornet vive en Noruega, evita los vuelos cuando puede, practica el consumo responsable y habla abiertamente de los impactos del turismo de montaña en los ecosistemas alpinos.
Para el skyrunning, Jornet ha significado algo fundamental: ha demostrado que el deporte puede producir figuras de alcance global, que la montaña puede ser tan atractiva mediáticamente como el estadio, y que hay un público enorme dispuesto a fascinarse con las historias de hombres y mujeres que corren por encima de las nubes.