La aclimatación a la altitud es uno de los aspectos fisiológicos más importantes para cualquier atleta que compita en skyrunning. A medida que se gana altitud, la presión atmosférica disminuye y con ella la presión parcial de oxígeno: cada bocanada de aire contiene menos moléculas de oxígeno disponibles para los músculos. El organismo humano puede adaptarse a esta situación, pero necesita tiempo.
Cómo se aclimata el organismo
Ante la reducción de oxígeno disponible, el organismo activa una cascada de respuestas fisiológicas. Las inmediatas ocurren en horas: aumento de la frecuencia respiratoria, mayor frecuencia cardíaca, redistribución del flujo sanguíneo. Estas respuestas agudas pueden causar síntomas del mal de montaña: dolor de cabeza, fatiga anormal, náuseas, insomnio y pérdida de apetito.
Las adaptaciones que permiten un rendimiento sostenido en altitud tardan días o semanas en consolidarse. La más importante es el aumento en la producción de eritropoyetina (EPO), la hormona que estimula la fabricación de glóbulos rojos. Con más glóbulos rojos, la sangre puede transportar más oxígeno a los músculos incluso en condiciones de menor presión. También mejora la eficiencia de las mitocondrias a nivel celular para utilizar el oxígeno disponible.
Protocolo de aclimatación antes de una carrera
Para un skyrunner que se prepara para competir a gran altitud, la aclimatación debe planificarse con semanas de antelación. El protocolo más habitual consiste en subir gradualmente la altitud de pernocta, siguiendo el principio de subir de día pero bajar a dormir hasta que la adaptación esté consolidada.
En la semana previa a la carrera, lo ideal es estar ya pernoctando cerca de la altitud de la prueba o, al menos, haberlo hecho durante varios días en las semanas anteriores. Llegar el mismo día o la víspera a una carrera por encima de los 3.000 metros desde el nivel del mar es una mala estrategia que puede arruinar el rendimiento y aumentar el riesgo de mal de montaña agudo.
Diferencia entre aclimatación y adaptación crónica
La aclimatación es el proceso temporal de ajuste del organismo ante una exposición puntual a la altitud. La adaptación crónica es el estado fisiológico diferente que desarrollan los atletas que viven y entrenan en altitud durante meses o años. Un corredor que vive en los Pirineos a 1.500 metros y entrena habitualmente por encima de los 2.000 no necesita aclimatarse de la misma forma que alguien que reside a nivel del mar, porque su organismo ya funciona con una línea base adaptada a menos oxígeno disponible.
Esta diferencia es la razón por la que muchos corredores de alta montaña procedentes de zonas elevadas tienen ventaja fisiológica en las pruebas de skyrunning que se disputan en los Alpes o en los Andes.