Entender cómo puntúan los jueces en el halfpipe es fundamental para apreciar la disciplina en su totalidad. No basta con hacer los trucos más difíciles: la forma en que se enlazan, la altura que se alcanza y la limpieza del aterrizaje son igual de importantes.
El panel de jueces
En competiciones FIS y olímpicas, el halfpipe cuenta con un panel de 5 o 6 jueces. Cada uno asigna de forma independiente una nota de 0 a 100 a cada bajada. Tras recoger todas las notas, se eliminan la más alta y la más baja para evitar sesgos extremos, y se calcula la media aritmética de las restantes.
Los criterios de evaluación
Amplitud sobre el lip
La amplitud —también llamada air— es cuánto se eleva el rider por encima del borde superior de la pipa. Es el criterio más visible y uno de los más valorados. Un rider que saca dos metros de amplitud en cada truco tiene mucho más margen para realizar movimientos difíciles y tiene mayor impacto visual sobre los jueces.
Dificultad de los trucos
Los jueces puntúan la dificultad técnica de cada maniobra. Las rotaciones más largas (1080, 1260, 1440 grados), los flips y las combinaciones de grabs añaden puntos. Un rider que realiza sistemáticamente trucos de máxima dificultad tiene una ventaja clara frente a uno que hace trucos más sencillos aunque con perfecta ejecución.
Variedad
Una bajada de halfpipe debe mostrar variedad: distintos tipos de trucos en cada hit (cada subida sobre el lip), distintos grabs, rotaciones en diferente dirección (frontside y backside). Repetir el mismo truco varias veces en la misma bajada penaliza la nota, aunque ese truco sea muy difícil.
Progresión
Los jueces también valoran si el rider va aumentando la dificultad y la energía a lo largo de la bajada, dejando los trucos más espectaculares para el final.
Las caídas
Una caída rompe la fluidez de la bajada y penaliza notablemente. Un rider que completa todos sus trucos con aterrizajes limpios, aunque alguno sea algo más sencillo, suele superar a otro que cae en el truco más difícil de toda su bajada.