Uno de los malentendidos más comunes sobre el softbol es pensar que batear en este deporte debe ser más fácil que en béisbol, simplemente porque la pelota es más grande y el lanzamiento es “por abajo”. La realidad es que los mejores pitchers de softbol del mundo generan un tipo de lanzamiento que puede ser igual o más difícil de batear que el de béisbol, por razones físicas y perceptivas muy concretas.
El tiempo de reacción: la distancia engaña
El primer factor que hace difícil batear el pitcheo de softbol es la distancia del pitcher al home. En softbol femenino, el pitcher lanza desde 13,11 metros. En béisbol, desde 18,44 metros. Parece que el softbol da más tiempo para reaccionar, pero la diferencia se anula casi completamente porque la velocidad de lanzamiento también es menor.
La comparación real es la siguiente: un pitcher de béisbol profesional lanzando a 150 km/h tarda aproximadamente 0,44 segundos en que la pelota llegue al home. Un pitcher de softbol de élite lanzando a 110 km/h tarda aproximadamente 0,43 segundos en recorrer los 13,11 metros hasta el home. El bateador tiene prácticamente el mismo tiempo de reacción en ambos casos.
Y cuando la pitcher lanza a 120 km/h, el tiempo es aún menor: 0,39 segundos. El bateador no tiene más margen que en béisbol, y tiene que ajustarse a un ángulo de trayectoria completamente diferente.
El ángulo que desorienta al cerebro
La segunda razón de la dificultad es el ángulo de ascenso. En béisbol, la pelota sale desde lo alto y desciende hacia el bateador. El cerebro humano, entrenado por millones de años de evolución para seguir objetos que caen, procesa esta trayectoria de manera más natural.
En softbol, la pelota sale desde la cadera del pitcher (posición baja) y puede subir, bajar, moverse lateralmente o llegar con un cambio de velocidad brutal. El movimiento ascendente inicial de la pelota es particularmente contraintuitivo para el sistema visual humano. El cerebro tarda una fracción de segundo más en procesar correctamente la información, y esa fracción de segundo es exactamente lo que no tiene el bateador.
El changeup: el arma más letal
Si la velocidad y el ángulo ya son difíciles de gestionar, el changeup (cambio de velocidad) del softbol es el lanzamiento más demoledor del deporte. A diferencia del béisbol, donde la diferencia entre el fastball y el changeup puede ser de 15-20 km/h, en softbol los mejores pitchers pueden lanzar un pitch que llega a 50 km/h menos que su velocidad habitual, sin que el movimiento del brazo sea notablemente diferente al del fastball.
El resultado es que el bateador inicia el swing con la velocidad del fastball en mente, ve la pelota llegar con 50 km/h menos, y ya ha comenzado un swing que no puede detener. Es un lanzamiento diseñado para que el bateador se engañe a sí mismo.
Lo que dijeron los bateadores de béisbol
En varias ocasiones, bateadores profesionales de béisbol han sido invitados a enfrentarse a pitchers de softbol de élite en programas de televisión americanos. Los resultados han sido consistentemente sorprendentes: jugadores de béisbol de alto nivel que fallan repetidamente contra pitchers de softbol que no lanzan ni a 110 km/h.
La razón es la misma que hace difícil a cualquier deportista experto hacer bien un gesto técnico de un deporte relacionado pero distinto: el entrenamiento especializa el sistema neuromuscular para un patrón concreto. Un bateador de béisbol está entrenado para un ángulo descendente y una distancia de 18,44 metros. Pedir a ese mismo sistema que funcione con un ángulo ascendente y 13,11 metros es pedir que deshaga años de automatismos musculares en tiempo real. Muy pocos pueden hacerlo bien.