De todos los orígenes de los grandes deportes del mundo, pocos son tan espontáneos y pintorescos como el del softbol. Mientras el fútbol moderno nació de reuniones formales en clubes londinenses y el baloncesto fue diseñado conscientemente por un profesor de educación física, el softbol llegó al mundo casi por accidente, un frío día de Acción de Gracias en Chicago.
Un guante de boxeo y un palo de escoba
Era el 30 de noviembre de 1887. Un grupo de aficionados al deporte se había reunido en el Farragut Boat Club de Chicago para escuchar en persona los resultados del partido de fútbol americano de la temporada entre Yale y Harvard. Era una tarde de invierno típica de Chicago, con temperatura bajo cero y el lago Michigan generando el viento característico de la ciudad.
Cuando llegó la notificación del resultado, la alegría de los ganadores de las apuestas generó cierta algarabía. Alguien lanzó un guante de boxeo al aire. George Hancock, reportero deportivo del Chicago Board of Trade y gran aficionado al béisbol, lo agarró. Y tuvo una idea.
Hancock enrolló el guante de boxeo apretándolo todo lo posible y lo ató con sus cordones para darle forma esférica. Cogió un palo de escoba y lo cortó para que sirviera de bate. Marcó cuatro bases en el suelo del club con silla, tiza o lo que tuviera a mano. Y propuso jugar béisbol dentro del edificio.
El primer partido improvisado
El partido que se jugó aquella tarde en el interior del Farragut Boat Club fue caótico, divertido y probablemente muy distinto a cualquier partido de softbol que se juegue hoy. Las bases estaban a distancias improvisadas, la pelota rebotaba impredeciblemente con el guante mal enrollado, el bate de palo de escoba daba poca ventaja al bateador, y no había ningún reglamento establecido. Simplemente jugaron béisbol interior con lo que tenían.
Pero algo funcionó. Cuando terminó el juego, Hancock declaró que había que repetirlo, que tenía que escribir reglas. No estaba inventando un deporte nuevo conscientemente: estaba intentando que se pudiera repetir el juego espontáneo que acababan de disfrutar.
De la improvisación al reglamento
En las semanas siguientes, Hancock trabajó en las primeras reglas del indoor baseball (béisbol interior), como llamó inicialmente al juego. Estableció las dimensiones del campo reducido adaptadas a un espacio interior, la distancia de las bases, el tipo de pelota (más grande y más blanda que la de béisbol para no romper nada dentro del edificio) y las normas del lanzamiento.
En 1888 publicó estas reglas y organizó las primeras ligas en los clubs de Chicago. La pelota más grande y más blanda dio nombre al deporte: primero se llamó “indoor baseball”, luego “kitten ball”, “mush ball”… hasta que en 1926 se adoptó el término definitivo de softball.
La paradoja del nombre
Uno de los aspectos más curiosos de esta historia de origen es la paradoja del nombre. El softbol se llama así (pelota blanda) por la pelota más grande y originalmente más blanda que se usó para poder jugar en interiores sin romper nada. Pero hoy, en el softbol de competición de alto nivel (fast-pitch), la pelota es perfectamente dura. No es “soft” en absoluto.
El nombre es un fósil lingüístico del momento de su nacimiento: cuando George Hancock enrolló un guante de boxeo en una tarde de noviembre en Chicago, sin imaginarse que ese momento daría nombre a un deporte practicado por decenas de millones de personas en todo el mundo.