El pitcheo de softbol es, para quien no lo conoce, una de las mayores sorpresas del deporte. La imagen de una pitcher lanzando con el brazo por debajo de la cintura no genera instintivamente la impresión de peligro que transmite un lanzador de béisbol en su posición de alto. Pero los números dicen algo muy diferente: y ningún número lo dice con más claridad que el de Monica Abbott.
El registro: 121,6 km/h
Monica Abbott, pitcher zurda de 1,88 metros de la selección de Estados Unidos, estableció el récord mundial de velocidad de pitcheo en softbol femenino con 121,6 km/h. Este registro, medido con equipos de radar en condiciones oficiales, es el punto más alto alcanzado por una pitcher femenina de softbol en la historia del deporte.
Para entender lo que ese número significa en términos de dificultad para el bateador, es necesario hacer los cálculos de tiempo:
Distancia pitcher – home en softbol femenino: 13,11 metros
Velocidad del pitch: 121,6 km/h = 33,78 metros por segundo
Tiempo de vuelo de la pelota: 13,11 / 33,78 = 0,388 segundos
El bateador dispone de menos de 0,4 segundos para ver el pitch, decidir si lo batea, identificar su trayectoria y ejecutar el swing. En ese tiempo, un ojo humano entrenado puede identificar la dirección del lanzamiento, pero la toma de decisión y la ejecución del swing están en el límite de lo humanamente posible.
La comparación con el béisbol
Una de las comparaciones más frecuentes y esclarecedoras es la del tiempo de reacción equivalente en béisbol. Un pitcher de la MLB lanzando a 160 km/h desde 18,44 metros tarda en llegar al home:
18,44 / (160/3,6) = 18,44 / 44,44 = 0,415 segundos
El pitch de Abbott a 121,6 km/h desde 13,11 metros (0,388 segundos) da menos tiempo de reacción que un pitch de béisbol de 160 km/h. Y 160 km/h en béisbol es el territorio de los mejores lanzadores del planeta.
Esta comparación muestra que la pregunta “¿sería Abbott difícil de batear también en béisbol?” tiene una respuesta más sencilla de lo que parece: sí, porque el tiempo de reacción es menor. El ángulo es diferente, la trayectoria es diferente, pero el tiempo físico disponible es equivalente al de los mejores pitchers del béisbol masculino.
Las condiciones del récord
El récord de Abbott fue registrado en condiciones de medición oficial con equipos de radar calibrados, en el contexto de competición profesional. No fue en un entrenamiento informal ni en una exhibición sin presión: fue en el entorno del softbol de alto nivel, donde la pitcher debe además controlar la dirección, el movimiento y el punto de liberación del lanzamiento.
La velocidad máxima de un pitcher es casi siempre el punto límite de un espectro en el que normalmente lanza más lento. Un pitch al 100% de potencia es más difícil de controlar. La habilidad de los mejores pitchers es ser capaces de acercarse a ese límite sin perder precisión.
El récord en el contexto de la carrera de Abbott
Los 121,6 km/h de Abbott son la cima estadística de una carrera que ha sido excepcional en muchos otros aspectos. Pero más allá del número, lo que define el pitcheo de Abbott es la combinación de esa velocidad con el movimiento de su bola (especialmente su curva zurda, que se mueve hacia la derecha de las bateadoras derechas) y su changeup, que puede llegar 30-40 km/h más lento que el fastball con un gesto de lanzamiento prácticamente idéntico.
Los récords de velocidad son fascinantes. Pero en el softbol, como en cualquier deporte de lanzamiento, lo que hace verdaderamente a un pitcher inbateable no es solo la velocidad: es la combinación de velocidad, movimiento, control y variedad que hace que el bateador nunca sepa con certeza qué va a recibir en el siguiente pitch.
Abbott tiene todo eso. El récord de 121,6 km/h es solo el número más visible de una carrera que va mucho más allá de una estadística de velocidad.