El sumo es uno de los pocos deportes del mundo en que el ritual dura más que el propio combate. Antes de que dos rikishi choquen en el dohyo, hay hasta cuatro minutos de ceremonial que conecta el deporte con siglos de espiritualidad sintoísta.
La sal: el elemento purificador
El ritual más visible del sumo es el lanzamiento de sal al dohyo. Los luchadores de Makuuchi toman un puñado de sal del cubo situado en su esquina y lo arrojan al centro del dohyo antes de cada combate. Este gesto, que puede parecer simplemente teatral, tiene un significado espiritual muy concreto: purificar el espacio de combate, alejar los malos espíritus y proteger a los luchadores de las lesiones.
La sal utilizada en el sumo es sal gruesa sin refinar, y se estima que en los 15 días de un basho de Makuuchi se consumen alrededor de 45 kilogramos de sal en estos rituales de purificación.
El shiko: pisada ritual
El shiko que realizan los rikishi antes del combate no es solo un ejercicio de calentamiento. El movimiento de levantar la pierna y pisarla con fuerza contra el suelo tiene el significado sintoísta de “pisar a los demonios”, aplastando las influencias negativas bajo la planta del pie. Esta dimensión ritual del shiko se ve especialmente en el dohyo-iri del yokozuna, donde los shikos son realizados con una solemnidad casi meditativa.
El agua de la fuerza
El chikara-mizu (literalmente “agua de la fuerza”) es el agua con la que los luchadores se enjuagan la boca al entrar al dohyo. La tradición dice que este agua está cargada con la fuerza del luchador que venció en el último combate, transmitiendo esa energía al siguiente combatiente. El luchador que acaba de ganar ofrece el chikara-mizu al siguiente que va a combatir, creando una cadena de fuerza que se transmite a lo largo de toda la tarde.
El papel purificador
El chikara-gami (papel de la fuerza) es el papel con el que los rikishi se limpian simbólicamente el cuerpo antes de entrar al dohyo. Este papel de arroz fino sirve como último elemento de purificación antes de entrar al espacio sagrado.
El sonkyo: la posición de respeto
El sonkyo es la posición en cuclillas con las manos apoyadas sobre las rodillas que los luchadores adoptan al inicio y al final del combate. Es el equivalente deportivo de una reverencia: una muestra de respeto hacia el rival y hacia el espacio sagrado del dohyo. En la posición de sonkyo inicial, los luchadores esperan la señal del gyoji para ponerse en posición de salida.
El dohyo-iri del yokozuna
La ceremonia más elaborada del sumo es el dohyo-iri del yokozuna, que se realiza al inicio de la tarde de combates de Makuuchi. Acompañado por dos luchadores (un herald y un segundo llamado tsuyu-harai), el yokozuna entra al dohyo con el tsuna (la cuerda sagrada) alrededor de su cintura y realiza una secuencia de movimientos rituales que incluye palmadas, extensión de brazos, shikos y la posición final de sonkyo. Este rito puede durar varios minutos y es uno de los espectáculos más solemnes y hermosos de toda la cultura deportiva japonesa.