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Sumo

El deporte nacional de Japón: luchadores colosales, rituales milenarios y combates de una intensidad única en el dohyo.

Asashoryu Akinori

"El Tigre de Mongolia"

Mongolia n. 1980

Asashoryu fue el primer yokozuna de origen mongol en la historia del sumo, dominador absoluto del deporte a principios del siglo XXI con 25 yusho y una personalidad explosiva que generó tanto admiración como controversia.

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Asashoryu fue el catalizador que cambió el sumo para siempre. Antes de él, los yokozunas mongoles eran una posibilidad lejana; después de él, se convirtieron en la norma.

Los orígenes en Mongolia

Dolgorsuren Dagvadorj nació el 27 de septiembre de 1980 en Ulaanbaatar, Mongolia, en una familia con tradición en el bokh (lucha mongola). Su talento físico era evidente desde joven y llegó a Japón a los 15 años para unirse a la Tatsunami Beya, un estable tokiota. La transición cultural fue difícil: aprender japonés, adaptarse a las normas de la heya y sobrevivir en las divisiones inferiores del sumo es un proceso extenuante que muchos aspirantes no superan.

La ascensión meteórica

Asashoryu ascendió rápidamente. Llegó a la división Makuuchi en enero de 2001 y fue promovido a yokozuna en enero de 2003, con apenas 22 años. En ese mismo año ya ganó cinco yusho de los seis posibles, un ritmo que apenas se había visto en la historia del sumo.

El año perfecto de 2005

El punto culminante estadístico de la carrera de Asashoryu fue el año 2005, cuando ganó los seis basho anuales, un logro sin precedentes en la era moderna del sumo. Este pleno anual, que técnicamente implicó ganar 90 combates de los 90 posibles en torneos oficiales, le consagró como el luchador más dominante de su generación y uno de los más grandes de la historia.

La tensión con la Japan Sumo Association

La relación de Asashoryu con la Japan Sumo Association fue siempre tensa. Su comportamiento en el dohyo (celebraciones exageradas, agresividad visible) y fuera de él (los incidentes de conducta) chocaban con el ideal de la hinkaku del yokozuna. La asociación le sancionó en varias ocasiones y la presión acumulada contribuyó a un ambiente de hostilidad que se prolongó durante años.

El retiro y la vida posterior

Asashoryu anunció su retirada en enero de 2010, pocos días después del incidente de conducta que fue la gota que colmó el vaso. Volvió a Mongolia y se convirtió en una figura pública activa en su país, incursionando en la política y los negocios. En Mongolia es un héroe nacional; en Japón su legado es más ambivalente: grandeza indiscutible, conducta cuestionada.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos yusho ganó Asashoryu?
Asashoryu ganó 25 yusho a lo largo de su carrera en el sumo profesional, entre 2003 y 2010. Su racha más impresionante fue ganar los seis basho de un mismo año en 2005, un logro que en la historia del sumo moderno (con el sistema de seis torneos anuales) ningún otro luchador había conseguido. Esta hazaña le colocó automáticamente en el debate sobre los mejores yokozunas de todos los tiempos.
¿Por qué se retiró Asashoryu de forma anticipada?
Asashoryu se retiró en enero de 2010, a los 29 años, en el punto álgido de sus facultades físicas. La razón oficial fue un incidente de conducta violenta fuera del dohyo que la Japan Sumo Association consideró inaceptable para el rango de yokozuna. Sin embargo, las relaciones entre Asashoryu y la asociación llevaban años siendo tensas por múltiples incidentes previos: se había saltado una gira oficial del sumo alegando enfermedad mientras participaba en un evento deportivo en Mongolia, había celebrado las victorias de forma excesivamente eufórica y había protagonizado varios episodios de comportamiento agresivo. La asociación veía en él a un campeón extraordinario que no cumplía con la hinkaku del yokozuna.
¿Cómo era el estilo de lucha de Asashoryu?
El estilo de Asashoryu era explosivo, agresivo e imprevisible. Su tachi-ai era de una violencia devastadora, con una capacidad de entrar bajo el rival y desequilibrarle en el primer choque que era difícil de ver en el sumo moderno. Era igual de peligroso con el agarre del mawashi que sin él, y su velocidad de piernas le permitía ejecutar kimarite difíciles que otros yokozunas raramente intentaban. Su personalidad competitiva, que no reconocía límites, era el reflejo de un estilo de lucha que tampoco los reconocía.

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