Hay récords en el deporte que parecen pertenecer a otro universo. Los 69 partidos sin derrota de Futabayama en el sumo llevan más de ochenta años sin ser igualados, y la mayoría de los expertos creen que nunca lo serán.
Los orígenes en Oita
Nishimonai Sadaji nació el 9 de febrero de 1912 en el pueblo de Kitanakagusuku, en la prefectura de Oita, en la isla de Kyushu. Perdió la visión del ojo derecho de niño a causa de una infección, un hecho que marcaría su vida y su forma de desarrollar el sumo. Ingresó en la Tatsunami Beya y comenzó su ascenso por las divisiones del sumo con el nombre de ring Futabayama.
La construcción de un campeón
Futabayama fue promovido a yokozuna en 1936, el mismo año en que comenzó su extraordinaria racha de victorias. A diferencia de los grandes luchadores de su época, que tendían al sumo de empuje directo, Futabayama desarrolló una técnica excepcionalmente versátil y una capacidad de leer al rival que compensaba de sobra la limitación visual. Practicaba el keiko con una intensidad inusual incluso para los estándares del sumo.
La racha
La racha de 69 victorias consecutivas comenzó en enero de 1936 y terminó en enero de 1939 ante Minanishiki. Se dice que cuando Futabayama fue derrotado, envió un telegrama a su maestro espiritual budista con el mensaje “No he sido derrotado por Minanishiki, sino por mi propia complacencia.” Esta respuesta a la derrota, que convertía la pérdida en lección espiritual en lugar de tragedia, fue considerada la expresión perfecta de la hinkaku del yokozuna y aumentó aún más su leyenda.
La Segunda Guerra Mundial y el retiro
Futabayama continuó compitiendo después del fin de la racha, ganando títulos adicionales hasta su retirada en 1943. La Segunda Guerra Mundial interrumpió el sumo normal, y Futabayama dedicó parte del período bélico a visitas a las tropas japonesas para elevar la moral. Después de la guerra se convirtió en oyakata y en un referente moral del sumo de la posguerra.
El legado permanente
Futabayama murió el 16 de diciembre de 1968 a los 56 años. Su 69 victorias siguen siendo el récord más respetado del sumo, una marca que Hakuho en su mejor momento no pudo igualar (su mejor racha fue de 63 victorias consecutivas). Hay un santuario dedicado a Futabayama en Oita, y su nombre es sinónimo de perfección en el sumo japonés.