Hay figuras en el deporte que no solo ganan: reescriben los libros de historia y obligan a la posteridad a recalibrar qué es posible. En el sumo, esa figura es Hakuho.
Los orígenes
Munkhbat Davaajargal nació el 11 de marzo de 1985 en Ulaanbaatar, Mongolia, hijo de Jigjidiin Mönkhbat, un medallista olímpico de lucha mongola. Creció practicando el bokh (lucha tradicional mongola) y con el sueño de convertirse en luchador profesional. Cuando llegó a Japón con 15 años para unirse a la Miyagino Beya, era uno más de la creciente oleada de mongoles que intentaban triunfar en el sumo.
La ascensión
Hakuho ascendió rápidamente por las divisiones del sumo. Llegó a la división Makuuchi en 2004 y fue promovido a yokozuna en julio de 2007, con apenas 22 años. Su primer yusho (título de torneo) llegó en mayo de 2006, antes de ser yokozuna, y desde entonces la trayectoria fue de dominio creciente hasta alcanzar cotas que ningún luchador había alcanzado.
El dominio absoluto
Entre 2010 y 2015 aproximadamente, Hakuho vivió el período de dominio más absoluto que el sumo moderno ha conocido. En varios años ganó cinco de los seis basho anuales. Su récord de 63 victorias consecutivas, establecido en 2010, superó la legendaria racha de 69 victorias de Futabayama (aunque de diferente naturaleza, ya que el sistema de torneos ha cambiado).
El estilo de lucha
El estilo de Hakuho era una síntesis perfecta del sumo. Era igualmente peligroso con agarre del mawashi (yorikiri devastador) que sin él (oshi explosivo), capaz de lanzar a rivales enormes con la misma facilidad que empujar a los más pequeños. Su tachi-ai era de una explosividad sin igual, y su capacidad de leer al rival en tiempo real le permitía adaptar la técnica en fracciones de segundo.
El legado y la ciudadanía japonesa
Hakuho obtuvo la ciudadanía japonesa en 2019 y su nombre legal pasó a ser Miyagino Koji. Se retiró en septiembre de 2021 y comenzó su carrera como oyakata (maestro) con la licencia de la Miyagino Beya, el estable donde se formó. Su misión ahora es transmitir su conocimiento a la siguiente generación de rikishi, con la esperanza de producir futuros yokozunas que continúen su legado.