En Japón existe un dicho popular del período Showa que resume las tres grandes pasiones nacionales de los años 60: “Kyojin, Taiho y tamago yaki.” En español: el equipo de béisbol Giants, el yokozuna Taiho y la tortilla de huevo. Que el nombre de un luchador de sumo aparezca en esa trinidad dice todo sobre su lugar en la cultura popular japonesa.
Los orígenes
Taiho Koki nació el 29 de mayo de 1940 en la isla de Sakhalin con el nombre de Ivan Markiyan Boryshko, hijo de padre ucraniano y madre japonesa. La guerra y la ocupación soviética de Sakhalin en 1945 obligaron a su familia a huir a Hokkaido, donde el joven Ivan creció como japonés, adoptando el nombre Naya Koki. Su contacto con el sumo comenzó en la secundaria, cuando su enorme tamaño y su fuerza natural llamaron la atención de los reclutadores.
La ascensión
Taiho ingresó en la Izutsu Beya y comenzó su ascenso por las divisiones del sumo. La rapidez con que escaló fue extraordinaria: llegó a la división Makuuchi en 1959, con solo 18 años, y fue promovido al rango de yokozuna en octubre de 1961, con apenas 21 años. Era el yokozuna más joven de la historia hasta ese momento.
El reinado
El reinado de Taiho duró diez años, de 1961 a 1971. Durante ese tiempo ganó 32 yusho, estableció la era más dominante del sumo japonés del siglo XX y se convirtió en el símbolo del sumo para toda una generación. Su estilo era de potencia controlada: agarre del mawashi, posición baja, empuje progresivo e imparable. No era el más espectacular en términos técnicos, pero era devastadoramente efectivo.
La derrota histórica de 1969
Uno de los momentos más recordados de la carrera de Taiho fue su derrota ante el maegashira Toda Yasushi en el Hatsu Basho de 1969, cuando llevaba una racha de 45 combates sin perder. La derrota fue polémica (muchos consideraron que la decisión de los jueces fue incorrecta) y generó tanta controversia que se cree que provocó un cambio en el sistema de consultas de los jueces del sumo.
El legado y el oyakata
Taiho se retiró en 1971 y pasó el resto de su vida en el mundo del sumo como oyakata, entrenando luchadores y transmitiendo su conocimiento. Fundó la Taiho Beya y siguió siendo una figura de referencia moral en el sumo hasta su fallecimiento en enero de 2013. Su muerte fue tratada en Japón como la pérdida de un héroe nacional.