El sumo ha producido muchas historias de grandeza, pero pocas de resiliencia como la de Terunofuji. Su viaje desde el abismo de la enfermedad y el descenso hasta la cima del yokozuna es una de las narrativas más extraordinarias del deporte moderno.
Los orígenes
Gantulga Ganerdene nació el 29 de noviembre de 1991 en Ulaanbaatar, Mongolia, en una familia sin especial tradición en el sumo o la lucha. Llegó a Japón con 17 años para unirse a la Isegahama Beya y comenzar su educación en el sumo profesional. Era un luchador con un físico imponente y un potencial evidente, aunque su ascensión fue relativamente gradual.
El ascenso al ozeki
Terunofuji llegó a la división Makuuchi en 2013 y fue ascendiendo de rango con una regularidad que indicaba que era un luchador de alto nivel. Fue promovido al rango de ozeki en julio de 2015, completando así el ciclo que cualquier gran luchador aspira a completar. Su sumo en esa época era de una potencia y una solidez que apuntaban hacia el yokozuna.
Las lesiones y el descenso al abismo
En 2017 comenzaron los problemas físicos graves. Las rodillas de Terunofuji, sometidas durante años al estrés extremo del sumo, comenzaron a fallar. Se le diagnosticaron lesiones en los meniscos de ambas rodillas, junto con diabetes y otros problemas de salud. En este estado, competir al más alto nivel era imposible.
El descenso fue inexorable. El sistema del sumo no hace excepciones: los luchadores que no compiten o que pierden bajaban de rango. En pocos años, Terunofuji descendió de ozeki hasta las profundidades del sumo, llegando a jonokuchi (la división más baja) en 2019. Muchos creían que nunca regresaría.
El regreso imposible
Lo que nadie esperaba fue que Terunofuji no solo regresara sino que lo hiciera dominando cada división por la que pasó. Con las rodillas parcialmente recuperadas tras cirugías y tratamientos, con el cuerpo de un ex-ozeki que no había olvidado cómo ganar, comenzó a subir desde abajo. Ganó yusho en Juryo, en Makushita, y al llegar de nuevo a Makuuchi sus victorias fueron tan dominantes que la ascensión al yokozuna fue cuestión de tiempo.
Fue promovido al 73.º yokozuna en septiembre de 2021, pocos días después de la retirada de Hakuho. Su historia de regreso ha sido comparada con los mayores casos de resiliencia del deporte mundial.