La llegada del taekwondo a España: los años setenta y ochenta
El taekwondo llegó a España en los primeros años de la década de 1970, en el contexto de un interés creciente por las artes marciales asiáticas que se extendió por toda Europa occidental impulsado en parte por el cine de acción oriental. Los primeros maestros en establecerse en España fueron en su mayoría maestros coreanos enviados por la Kukkiwon (la organización central del taekwondo en Corea del Sur) o llegados por iniciativa propia, así como españoles que habían entrenado en Corea o en países con mayor tradición en el deporte.
Madrid y Barcelona fueron las primeras ciudades con dojangs activos, pero la expansión fue rápida: a lo largo de los años setenta, el taekwondo se extendió a otras capitales de provincia y comenzó a consolidarse una red de clubes que sería la base del posterior éxito competitivo español. La disciplina, con su combinación de espectacularidad en las técnicas de pierna y su estructura jerárquica de cinturones, atrajo a jóvenes de todas las edades.
La Federación Española de Taekwondo se constituyó formalmente en este período, con el objetivo de organizar las competiciones nacionales, establecer los estándares de graduación y representar a España ante las instancias internacionales del deporte. La afiliación a la World Taekwondo Federation (WTF, hoy simplemente World Taekwondo) permitió a los deportistas españoles comenzar a participar en competiciones internacionales.
La institucionalización y el primer ciclo olímpico
La inclusión del taekwondo como deporte olímpico de demostración en los Juegos de Seúl 1988 —y de pleno derecho en Sydney 2000— supuso un impulso definitivo para el desarrollo del taekwondo en España. El objetivo olímpico dio un marco claro a la planificación deportiva de la federación española y motivó una inversión creciente en tecnificación y en la creación de programas de alto rendimiento.
Durante los años noventa, la selección española de taekwondo comenzó a obtener resultados relevantes en competiciones europeas y mundiales. El trabajo sistemático en la cantera, con programas de captación en edades tempranas y una estructura de competiciones por categorías de edad bien organizada, permitió a España identificar y desarrollar talentos que luego triunfarían en los primeros años del siglo XXI.
Los Campeonatos de Europa y del Mundo de finales de los noventa y principios de los dos mil evidenciaron que España había dejado de ser un país de segundo nivel en taekwondo para convertirse en una potencia emergente. Los éxitos en categorías junior anticipaban lo que estaba por llegar en el escenario olímpico.
El ciclo dorado: medallas olímpicas históricas
El período entre 2008 y 2021 representa la era dorada del taekwondo español. En apenas tres Juegos Olímpicos consecutivos, España obtuvo tres medallas que la situaron entre las naciones más exitosas del mundo en esta disciplina.
En los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, Brigitte Yagüe conquistó la medalla de plata en la categoría de menos de 49 kg femenino, convirtiéndose en la primera española en medalla olímpica de taekwondo. Su actuación, marcada por una técnica depurada y una capacidad táctica sobresaliente, abrió el camino a las generaciones siguientes.
Cuatro años después, en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Joel González protagonizó uno de los momentos más gloriosos del deporte español al conquistar la medalla de oro en la categoría de menos de 58 kg. El barcelonés, entonces de 21 años, dominó su peso con una combinación de velocidad, precisión y capacidad estratégica que lo convirtieron en referente mundial absoluto.
En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (disputados en 2021), Nicolás García Hemme sumó una nueva medalla para España con el bronce en la categoría de menos de 58 kg masculino. Su actuación confirmó que el taekwondo español contaba con una cantera capaz de generar campeones de forma sistemática más allá de la generación de González.
La estructura del taekwondo español: federación, clubes y alto rendimiento
El éxito olímpico del taekwondo español no es producto del azar, sino de una estructura organizativa y deportiva consolidada durante décadas. La Real Federación Española de Taekwondo (RFET) gestiona la práctica del deporte en todo el territorio nacional, con delegaciones en cada comunidad autónoma y un sistema de competiciones que va desde los torneos locales hasta los campeonatos nacionales en distintas categorías.
Los Centros de Alto Rendimiento (CAR), especialmente el de Madrid y el de Sant Cugat del Vallès en Barcelona, han sido fundamentales para el desarrollo de los deportistas de élite. Estos centros ofrecen instalaciones de primer nivel, entrenadores especializados y un entorno competitivo que simula las condiciones de los grandes torneos internacionales.
La cantera española de taekwondo es una de las más sólidas de Europa, con resultados consistentes en los Campeonatos de Europa y del Mundo juveniles y junior. Este trabajo de base es la garantía de que el ciclo de éxitos del taekwondo español no se limite a una generación excepcional sino que se prolongue en el tiempo.
El taekwondo español en el circuito internacional actual
Más allá de las medallas olímpicas, el taekwondo español tiene una presencia muy activa en el circuito internacional de la World Taekwondo. Los Grand Prix, los torneos de Ranking y los Campeonatos del Mundo son escenarios habituales para los representantes españoles, que compiten regularmente en las rondas avanzadas de sus respectivas categorías de peso.
María del Moral, Adriana Cerezo (medalla de plata en Tokio) y otras figuras de la generación más reciente han continuado la tradición de excelencia del taekwondo femenino español. La combinación de talento individual, trabajo técnico de calidad y una competencia interna en los equipos nacionales que obliga a los deportistas a estar en su mejor nivel es la fórmula que ha mantenido a España en la cúspide mundial de este deporte.