Las raíces en los reinos coreanos antiguos
La historia del taekwondo comienza mucho antes de que existiera ese nombre. En el antiguo reino de Goguryeo (37 a.C. - 668 d.C.), uno de los tres reinos que dominaban la península coreana, existen evidencias pictóricas en murales funerarios que muestran figuras humanas en posiciones de combate que recuerdan las técnicas de patada del taekwondo moderno. Estos murales, descubiertos en tumbas de la región que hoy corresponde al norte de Corea y al noreste de China, datan de entre los siglos IV y VI de nuestra era.
El arte marcial practicado en ese período recibía nombres como subak o taekkyon. El subak era un sistema de combate cuerpo a cuerpo que incluía puñetazos, patadas y técnicas de derribo, utilizado tanto en el entrenamiento militar como en festivales y celebraciones populares. El taekkyon, por su parte, era una forma más fluida y rítmica, con un marcado componente de barridos de pierna y un patrón de movimiento casi danzado que lo diferenciaba de los sistemas de combate más lineales.
El período Joseon y la tradición marcial coreana
Durante la dinastía Joseon (1392-1897), las artes marciales coreanas vivieron un período paradójico. Por un lado, el confucianismo dominante en la corte favorecía las artes civiles sobre las militares, relegando la práctica marcial a un estatus inferior. Por otro, el taekkyon se mantuvo vivo como práctica popular, transmitida de generación en generación en comunidades rurales, especialmente en la región de Seúl.
En 1790, el general Yi Duk-mu compiló el Muyedobotongji, un manual de artes marciales coreanas que incluía descripciones del subak y técnicas de combate a pie. Este texto es una de las fuentes históricas más importantes para entender las artes marciales coreanas premodernas y su conexión con el taekwondo actual.
El período Joseon también vio el desarrollo del hwarang, la clase de jóvenes guerreros nobles cuya formación incluía el combate marcial, la equitación, el tiro con arco y las artes. Los hwarang son frecuentemente citados en la narrativa del taekwondo como precursores espirituales del arte, aunque la conexión directa entre el código hwarang y el taekwondo moderno es más cultural que técnica.
La ocupación japonesa y la casi extinción del taekkyon
La ocupación japonesa de Corea (1910-1945) supuso un período oscuro para las artes marciales coreanas. El gobierno colonial prohibió sistemáticamente las expresiones culturales coreanas, incluida la práctica del taekkyon. Muchos maestros guardaron el conocimiento en la clandestinidad, transmitiendo las técnicas en pequeños grupos sin visibilidad pública.
Al mismo tiempo, paradójicamente, la ocupación japonesa introdujo el karate en la sociedad coreana. Muchos jóvenes coreanos que vivían o estudiaban en Japón aprendieron karate, judo y otras artes marciales japonesas que luego integrarían en su visión de las artes marciales coreanas. Esta mezcla de influencias —la tradición coreana del taekkyon y subak más el karate y el judo japoneses— sería el caldo de cultivo del taekwondo moderno.
La codificación moderna: Choi Hong Hi y el nombre de taekwondo
Tras la liberación de Corea en 1945, una nueva generación de maestros de artes marciales comenzó a enseñar públicamente en escuelas (kwans) que proliferaron rápidamente. Estas kwans tenían estilos y nombres propios, y las divergencias entre ellas fueron el principal obstáculo para la unificación del arte.
El general Choi Hong Hi es reconocido como el padre del taekwondo moderno. En 1955, presidió una comisión que adoptó oficialmente el nombre “taekwondo” para unificar bajo una sola denominación las diversas escuelas de arte marcial coreano. Choi desarrolló también el sistema de patrones (tuls o poomsae) que estructuran la enseñanza del taekwondo y fundó en 1966 la Federación Internacional de Taekwondo (ITF), primera organización internacional del deporte.