Si le explicas el marcador del tenis a alguien que nunca ha visto el deporte, las primeras preguntas serán siempre las mismas: ¿por qué no se cuenta 1, 2, 3? ¿Qué significa “love”? ¿Por qué va 15, 30, 40 y no 15, 30, 45? El tenis heredó un sistema de puntuación medieval que nunca fue del todo racionalizado y que hoy es parte de su encanto particular.
El misterio del “love”
La teoría más extendida y aceptada entre los historiadores del tenis es que “love” viene del francés “l’oeuf”, que significa “el huevo”. Un huevo tiene forma ovalada que recuerda al cero, y en el argot deportivo francés decir “l’oeuf” para referirse a ningún punto era habitual. Cuando el tenis llegó a Inglaterra, los angloparlantes adaptaron “l’oeuf” a “love” por su similitud fonética.
La segunda teoría, más romántica pero menos respaldada por evidencia, dice que “love” hace referencia a la expresión inglesa “for love”, es decir, “por amor al juego”, sin ningún premio de por medio. Un jugador con cero puntos juega “por amor”, sin tener nada que llevarse.
Lo curioso es que el término no se usa en todos los idiomas. En español se dice “cero”, en alemán “null”, en italiano “zero”. Solo en inglés (y en los torneos internacionales donde el inglés es la lengua oficial) se usa “love”.
El reloj que contaba los puntos
El sistema 15-30-40 tiene un origen que también se disputa. La teoría del reloj dice que el tenis original se jugaba con un marcador de reloj, y los puntos se marcaban girando las manecillas por cuartos de hora: 15 minutos, 30 minutos, 45 minutos y 60 (el juego). El 45 se habría reducido a 40 por conveniencia fonética: pronunciar “forty-five” y luego “deuce” era demasiado farragoso.
Otra hipótesis apunta al tenis real (jeu de paume), la versión medieval del tenis que se jugaba en interiores en la Francia de los siglos XIV y XV. En ese juego, la cancha tenía 45 pies de cada lado de la red, y el sistema de puntuación podría derivar de esas medidas.
Wimbledon y sus reglas victorianas
El torneo de Wimbledon, el más antiguo y prestigioso del tenis, conserva algunas tradiciones tan antiguas que resultan curiosas en el siglo XXI. Los jugadores están obligados a vestir de blanco casi en su totalidad. El reglamento establece que la ropa debe ser “predominantemente blanca”, y el club examina los atuendos con una minuciosidad que ha generado controversias.
En 2013, Roger Federer fue amonestado por llevar zapatillas con la suela naranja. En 2017, Venus Williams fue advertida por llevar un sujetador deportivo coral debajo de su camiseta blanca. La norma del blanco existe desde finales del siglo XIX, cuando se consideraba que el sudor sobre la ropa de colores era indecoroso para los espectadores.
El set más largo de la historia: 11 horas en tres días
El record del partido más largo de la historia del tenis lo establecieron John Isner y Nicolas Mahut en Wimbledon 2010. El partido duró 11 horas y 5 minutos repartidas en tres días, porque la oscuridad obligó a suspenderlo en dos ocasiones. El quinto set terminó 70-68 para Isner.
En ese único set se intercambiaron más de 1.000 puntos. Los dos jugadores batieron múltiples récords históricos solo en ese quinto set, incluyendo el récord del set más largo, el partido más largo y el mayor número de aces en un partido. Mahut recibió un trofeo especial de Wimbledon, aunque técnicamente había perdido el partido.