Novak Djokovic es el tenista con más Grand Slams en la historia del tenis masculino y el jugador que ha pasado más semanas como número 1 del mundo ATP. Nacido el 22 de mayo de 1987 en Belgrado, entonces Yugoslavia, construyó su carrera sobre dos pilares excepcionales: un retorno de servicio que muchos consideran el mejor de la historia del tenis y una capacidad física —especialmente la elasticidad y la resistencia— que le permite disputar los partidos más largos e intensos del circuito sin que su nivel decaiga.
Los orígenes en Belgrado: el tenis bajo las bombas
La historia de Djokovic es inseparable del contexto histórico en que se formó. Creció en Belgrado durante los años en que Yugoslavia se desintegraba entre guerras y la ciudad sufría bombardeos de la OTAN en 1999, cuando tenía doce años. Los testimonios de Djokovic sobre esa época —cómo entrenaba en piscinas convertidas en pistas de tenis mientras los aviones sobrevolaban la ciudad— añaden una dimensión de formación en la adversidad que explica en parte la dureza mental que lo distingue de otros grandes tenistas.
Su descubrimiento llegó gracias a su primer entrenador, Jelena Genčić, que lo vio jugar en una academia de verano en Montenegro con seis años y le dijo a su madre que había encontrado «un diamante en bruto». Genčić fue su primera entrenadora y la persona que formó su carácter tenístico en los años fundamentales.
El retorno de servicio: el mejor de la historia
Si hay una habilidad técnica que define a Djokovic por encima de las demás, es su retorno de servicio. Mientras que Federer y Nadal ganaron sus carreras principalmente con sus golpes favoritos —la derecha de Federer, la izquierda con topspin de Nadal—, Djokovic construyó gran parte de su dominio sobre la capacidad de devolver el servicio de cualquier rival con una consistencia y una profundidad que prácticamente anulaban la ventaja del saque.
Ese retorno transforma los partidos contra Djokovic: el servicio, que en el tenis moderno es la primera ventaja del jugador que lo ejecuta, se convierte cuando se juega contra el serbio en un gasto de energía que rara vez otorga el punto directo que busca.
Los Grand Slams en las cuatro superficies
Djokovic ha ganado Grand Slams en las cuatro superficies del circuito: cemento, hierba y tierra batida. Esa versatilidad lo distingue de especialistas como Nadal (especialmente dominante en tierra) o Federer (especialmente brillante en hierba). El Golden Slam —ganar los cuatro Grand Slams y el oro olímpico en el mismo año— estuvo muy cerca de conseguirlo en 2021, cuando ganó los tres primeros Grand Slams del año antes de perder en las semifinales del US Open.
La controversia y la fortaleza
La carrera de Djokovic ha incluido también momentos de controversia: su expulsión del US Open de 2020 por golpear involuntariamente a una jueza de línea con una bola, y su deportación de Australia en 2022 por no estar vacunado contra el COVID-19, que le privó de defender su título en el Abierto de Australia. Que haya seguido acumulando Grand Slams pese a esas circunstancias dice mucho de su determinación y de su nivel técnico constante.