Steffi Graf es la única persona en la historia del tenis —hombre o mujer— que ha conseguido el Golden Slam, y una de las dos o tres tenistas más grandes que el deporte ha conocido. Nacida el 14 de junio de 1969 en Brühl, Alemania, ganó 22 títulos de Grand Slam en individuales, fue número 1 del mundo durante 377 semanas y construyó una carrera que combinó el más alto nivel técnico con una dedicación y una fortaleza mental que la convirtieron en la referencia del tenis femenino durante más de una década.
Los inicios con el padre: el plan de Brühl
El padre de Steffi, Peter Graf, fue el arquitecto de su carrera deportiva desde los primeros años. Reconoció el talento de su hija cuando tenía tres o cuatro años y construyó un plan de entrenamiento que comenzó en el garaje familiar, con una improvisada pista de pelota, y progresó hacia las academias de tenis más avanzadas de Alemania. La influencia de Peter Graf —que también fue su entrenador durante muchos años— es una parte polémica de su historia, pero el resultado de esa formación habla por sí solo.
A los diecisiete años, Graf ya era la segunda del mundo. A los dieciocho, en 1988, hizo lo que nadie había hecho antes ni ha repetido después.
El año 1988: el Golden Slam
El año 1988 fue el más extraordinario en la historia del tenis femenino y probablemente uno de los más extraordinarios en la historia del deporte. Graf ganó el Abierto de Australia, Roland Garros, Wimbledon y el US Open —los cuatro Grand Slams— y luego añadió la medalla de oro olímpica de los Juegos de Seúl. Ese conjunto de cinco títulos en un solo año, el Golden Slam, sigue siendo un logro único en la historia del tenis.
La cualidad más notable de ese año no fue solo el número de títulos sino la manera en que los ganó: arrolladora, dominante, sin perder apenas sets en los torneos más importantes. La derecha de Graf —considerada por muchos el mejor golpe de derecha en la historia del tenis femenino— funcionó ese año a un nivel que ninguna rival del circuito podía neutralizar.
La derecha: el golpe más temido del tenis femenino
La derecha de Graf es el sello técnico más reconocible de su juego y la razón por la que muchos expertos la sitúan por encima de cualquier otra tenista en términos de peligrosidad ofensiva. No era solo poderosa; era precisamente poderosa: combinaba velocidad, control de dirección y consistencia en una proporción que ninguna otra jugadora ha igualado.
Esa derecha la hacía especialmente peligrosa en la hierba de Wimbledon —donde ganó siete veces— pero también en las otras tres superficies del circuito.
El legado: el modelo de longevidad y excelencia
Graf fue número 1 del mundo durante 377 semanas a lo largo de su carrera, y ganó sus 22 Grand Slams distribuidos entre 1987 y 1999, un periodo de doce años que refleja una longevidad deportiva excepcional. Se casó con Andre Agassi en 2001 y se retiró definitivamente del tenis activo, pero su legado como la mejor tenista de la historia sigue siendo debatido apasionadamente por los aficionados al deporte, especialmente en comparación con Serena Williams.