La doble falta es el error más puro del tenis: el jugador cede un punto a su rival sin que este haya intervenido en absoluto. Se produce cuando el servidor falla en sus dos intentos de saque en el mismo punto. La primera falta no tiene consecuencias salvo perder la bola adicional; la segunda falta convierte el punto en del receptor de forma directa.
La presión mental asociada a la doble falta es enorme. Un jugador que falla mucho con el segundo saque suele recurrir a saques más defensivos, lo que facilita que el rival ataque desde la respuesta. Este miedo a la doble falta es una de las principales razones por las que los segundos saques en el tenis profesional son considerablemente más lentos y seguros que los primeros: el margen de error que el jugador puede asumir cae a cero.
Los grandes sacadores de la historia destacan no solo por su número de aces sino también por su bajísima tasa de dobles faltas. Mantener la proporción entre agresividad y seguridad en el saque es una de las claves tácticas del tenis profesional. En torneos Grand Slam al mejor de cinco sets, las estadísticas muestran que los jugadores que cometen más dobles faltas en los momentos críticos —especialmente con el marcador apretado— tienden a perder más sets y partidos.