El revés es uno de los dos golpes de fondo fundamentales del tenis junto con la derecha. Se ejecuta cuando la pelota llega al lado no dominante del jugador: a la izquierda para los diestros, a la derecha para los zurdos. A diferencia de la derecha, el revés obliga al cuerpo a girar hacia el lado contrario, lo que históricamente lo hacía más difícil de dominar para los jugadores principiantes.
En el tenis moderno conviven dos variantes principales. El revés con dos manos en la empuñadura es la opción preferida de la mayoría de profesionales desde los años 80, cuando jugadores como Björn Borg y Jimmy Connors lo popularizaron. Ofrece más estabilidad, más potencia en el bloqueo y es más sencillo de aprender. El revés de una mano, en cambio, requiere un mayor dominio técnico pero permite más variedad táctica: es más versátil para el slice y para golpear fuera del cuerpo con potencia.
El debate entre uno y dos manos ha marcado generaciones de jugadores. Roger Federer y Stan Wawrinka son los grandes embajadores modernos del revés de una mano, mientras que Rafael Nadal y Novak Djokovic construyeron dos de los mejores reveses a dos manos de todos los tiempos. En el tenis femenino, el revés de dos manos es prácticamente universal entre las mejores jugadoras del circuito WTA.