El set es la unidad estructural intermedia del tenis, situada entre el game (unidad mínima) y el partido (unidad máxima). Ganar un set requiere alcanzar 6 juegos antes que el rival con una diferencia de al menos 2 juegos. El marcador de un set puede ser 6-0, 6-1, 6-2, 6-3 o 6-4; si el set llega a 6-5, el rival tiene la oportunidad de igualarlo a 6-6 forzando el tie-break. No existe el 6-5 como marcador final de set.
La estructura en sets hace del tenis un deporte de remontadas posibles. Un jugador puede perder el primer set de forma aplastante y remontar ganando los dos siguientes. En los torneos de Grand Slam masculino al mejor de cinco sets, es posible ganar un partido tras perder los dos primeros sets —algo que sucede con cierta regularidad entre los mejores jugadores del mundo. La capacidad de desconectar mentalmente un set perdido y empezar el siguiente con energía renovada es una cualidad mental clave.
Cada set tiene su propio ritmo psicológico: el primer game puede establecer quién tiene la iniciativa, un break temprano puede forzar al rival a jugar a la contra, y un 6-0 puede desmoralizar profundamente al que lo recibe. Por ello, los grandes tenistas trabajan tanto la consistencia como la capacidad de gestionar cada set como si fuera un partido independiente.