La volea es el golpe del tenista que prefiere acortar los puntos en lugar de disputarlos desde el fondo. Ejecutada sin dejar que la pelota bote, la volea se apoya en la velocidad de reacción y la colocación más que en la potencia: desde la red, el ángulo disponible es mucho mayor y la distancia que debe recorrer la pelota para salir del alcance del rival es mínima.
Históricamente, el tenis a la red fue el estilo dominante en superficies rápidas como la hierba y las pistas indoor. Jugadores como Stefan Edberg, John McEnroe o Pete Sampras construyeron sus carreras alrededor del saque y volea, subiendo a la red tras el saque para terminar el punto en la siguiente jugada. Con la proliferación de superficies lentas y el topspin agresivo desde el fondo, este estilo ha quedado más circunscrito al dobles.
Técnicamente, la volea se divide en volea de derecha y volea de revés. Ambas requieren un movimiento corto de raqueta —más un bloqueo que un swing— y una posición firme de la muñeca. La volea de pick-up (de abajo arriba, cuando la bola viene baja y cerca de la red) es la más exigente técnicamente. También existe la media volea, que se ejecuta inmediatamente tras el bote de la bola cuando el jugador no ha tenido tiempo de retroceder.