La fascitis plantar es la inflamación de la fascia que recorre la planta del pie desde el calcáneo hasta los dedos. Es una de las lesiones de pie más prevalentes en el tenis, especialmente en jugadores de más de 30 años que entrenan en pista dura, y es célebre por su resistencia al tratamiento cuando se cronifica.
Por qué el tenis estresa la fascia plantar
La fascia plantar actúa como una cuerda elástica que almacena energía en el impacto y la libera en el despegue del paso. En el tenis, este mecanismo se activa en cada desplazamiento lateral, en cada sprint a la bola y en cada salida hacia la red. En una sesión de 2 horas, el tenista puede dar entre 8.000 y 12.000 pasos, muchos de ellos con cambios de dirección que generan cargas de torsión sobre la inserción de la fascia en el calcáneo.
Los factores específicos del tenis:
La pista dura: a diferencia de la tierra batida, el cemento o el acrílico no absorben el impacto. Cada paso transmite toda la energía al pie, y la fascia absorbe una proporción mayor de la carga que en superficies más blandas.
Las zapatillas desgastadas: el calzado de tenis pierde entre el 30 y el 50% de su amortiguación antes de que las suelas muestren desgaste visible. Las zapatillas con más de 400-500 horas de uso (muchos tenistas amateurs las usan durante 2-3 temporadas) no protegen adecuadamente la fascia.
La posición de juego: el tenis exige una posición de semisentado con los pies en ligera flexión plantar, lo que acorta el gemelo-sóleo. El gemelo tenso aumenta la tensión sobre la fascia plantar porque comparten el calcáneo como inserción.
Síntomas
El patrón clásico de la fascitis plantar:
- Dolor intenso en el talón al dar los primeros pasos por la mañana, que mejora en minutos
- El dolor reaparece después de estar sentado mucho tiempo (en el viaje al torneo, en el banquillo)
- Mejora con el calentamiento pero puede volver al final de la sesión larga
- Dolor a la palpación de la zona medial del calcáneo (inserción de la fascia)
El dolor matutino que mejora es el dato más específico: se produce porque la fascia se contrae durante el sueño y los primeros pasos la estiran bruscamente. Con el calentamiento, el tejido se vuelve más extensible.
Tratamiento
Estiramiento del gemelo-sóleo: el tratamiento más efectivo y más sencillo. Estiramiento específico de la fascia plantar (doblar los dedos hacia arriba antes de dar el primer paso por la mañana) y estiramiento del tendón de Aquiles y el sóleo. 3 × 30 segundos, 3 veces al día.
Ejercicios excéntricos del tobillo: heel drops excéntricos en escalón, similares al protocolo de tendinopatía de Aquiles pero sin bajar tanto el talón. La carga excéntrica estimula la remodelación de la fascia.
Plantillas de soporte del arco: las plantillas con soporte del arco longitudinal medial reducen la tensión sobre la fascia. No es necesario que sean a medida; las plantillas prefabricadas con buen soporte medial son efectivas en la mayoría de los casos.
Ondas de choque: tratamiento con buena evidencia para la fascitis plantar crónica que no responde al tratamiento conservador a las 6-8 semanas.
Infiltración de corticoide: alivio a corto plazo, pero puede debilitar la fascia y aumentar el riesgo de rotura. Reservada para casos con dolor severo que no responde a otros tratamientos.
Prevención
- Renovación del calzado: cambiar las zapatillas de tenis cada 400-500 horas de uso o cada temporada competitiva intensa, antes de que la amortiguación esté agotada
- Estiramiento del gemelo-sóleo como rutina: 5 minutos de estiramiento específico de gemelo, sóleo y fascia plantar al final de cada sesión de entrenamiento
- Adaptación progresiva entre superficies: dar 5-7 días de adaptación al cambiar de tierra batida a pista dura
- Plantilla de soporte preventiva: en tenistas con pie plano o cavo, la plantilla personalizada reduce la carga sobre la inserción de la fascia antes de que aparezca el dolor