De todos los deportes modernos, el triatlón es uno de los pocos cuya historia puede rastrearse hasta un momento concreto, en una playa concreta, con un grupo concreto de personas. Su nacimiento fue casi accidental, y su expansión hasta convertirse en deporte olímpico ocurrió en menos de tres décadas.
Mission Bay, 1974: el primer triatlón moderno
El 25 de septiembre de 1974, el Club de Running de San Diego organizó un evento inusual en Mission Bay, California. El entrenador de atletismo Jack Johnstone y el corredor Don Shanahan propusieron a sus compañeros una competición que combinara natación, ciclismo y carrera, como alternativa a los entrenamientos habituales.
El evento no tenía el espectáculo ni la organización de lo que vendría después: 46 participantes, un circuito de natación en la bahía, una carrera en bicicleta por los caminos del parque y una carrera a pie para terminar. El ganador fue Dave Pain. No había patrocinadores, no había televisión y no había nadie que imaginara que ese día estaba naciendo uno de los deportes más exigentes y populares del mundo.
La apuesta de los marines de Hawái
Cuatro años después, en 1978, el deporte dio el salto que lo transformaría definitivamente. El comandante de la Marina americana John Collins, destinado en Hawái, propuso una idea descabellada a un grupo de oficiales: combinar tres de las pruebas de resistencia más extremas disponibles en la isla para crear la “prueba definitiva” del atleta de resistencia.
Las tres pruebas elegidas eran ya competiciones independientes reconocidas: la Waikiki Rough Water Swim (3,8 km de natación en aguas abiertas del Pacífico), la vuelta ciclista en bicicleta alrededor de la isla de Oahu (180 km), y el Maratón de Honolulú (42,195 km de carrera).
Collins escribió en una nota al pie de las instrucciones del evento: “Swim 2.4 miles, bike 112 miles, run 26.2 miles. Brag for the rest of your life”. Ese añadido se convirtió en el eslogan no oficial del Ironman.
El primer Ironman: 12 valientes y una sola mujer
El 18 de febrero de 1978 arrancó el primer Ironman de Hawái con 15 inscritos, de los que 12 terminaron. Gordon Haller fue el primero en cruzar la línea de meta con un tiempo de 11 horas, 46 minutos y 58 segundos.
Entre los participantes había una única mujer, Lyn Lemaire, que terminó en quinto lugar general, adelantando a varios hombres. Su actuación demostró desde el primer día que el triatlón de larga distancia podía ser un deporte en el que las diferencias de rendimiento entre hombres y mujeres eran relativamente menores que en pruebas de fuerza o velocidad pura.
De Hawái al mundo: la expansión de los años 80
El Ironman de Hawái fue emitido en televisión estadounidense en 1980, y las imágenes de Julie Moss arrastrándose hacia la línea de meta (después de que su cuerpo colapsara a metros del final) se convirtieron en una de las secuencias más reproducidas de la historia del deporte. Esa imagen de sacrificio extremo atrajo a miles de personas al triatlón.
En la década de los 80, el triatlón se extendió por Europa y el resto del mundo, y las distancias olímpicas (mucho más accesibles que el Ironman) permitieron que el deporte fuera practicado por atletas de todos los niveles. El camino hacia los Juegos Olímpicos quedó abierto.