Kevin Young: el guardián del récord eterno de Barcelona
El 6 de agosto de 1992, en el Estadio Olímpico de Montjuïc de Barcelona, Kevin Young cruzó la línea de meta de los 400 metros vallas en 46.78 segundos. El estadio enmudeció un instante antes de explotar: era el primer hombre en la historia en bajar de 47 segundos en esa prueba. El récord duraría 29 años, hasta los Juegos de Tokio 2021. En el atletismo, donde los récords suelen durar años, no décadas, el de Kevin Young en Barcelona es un fenómeno estadístico sin equivalente en las pruebas de velocidad.
El hombre del momento perfecto
Kevin Young nació el 16 de septiembre de 1966 en Los Ángeles. Estudió en la UCLA (Universidad de California Los Ángeles) y se especializó en los 400 metros vallas bajo la dirección de Bobby Kersee, el mismo entrenador que trabajó con Florence Griffith-Joyner y Jackie Joyner-Kersee.
Young era un buen atleta, entre los mejores del mundo en su prueba, pero no llegaba a Barcelona 1992 como el gran favorito. Ese papel lo ostentaba el reinante campeón del mundo Winthrop Graham (Jamaica). Young era el número dos o tres del ranking mundial, sin victorias en grandes competiciones que avalaran su candidatura al oro.
La carrera de Barcelona: un instante de perfección
La final de los 400m vallas de Barcelona se disputó una noche de verano mediterránea, con temperatura agradable y poca humedad. El Estadio Olímpico de Montjuïc, nuevo y con una superficie sintética de primer nivel, estaba lleno de espectadores que habían acudido a ver atletismo de alto nivel.
Young salió desde el carril 6 y desde los primeros metros demostró que algo especial estaba pasando. Su cadencia entre vallas era perfecta, su paso era limpio y su velocidad de carrera sostenida. A falta de 100 metros, con las últimas tres vallas por superar, los cronistas del estadio podían ver que los parciales apuntaban a algo histórico.
Cruzó la meta en 46.78 segundos. El récord anterior era de 47.02, de Edwin Moses (1983). Young lo había batido en 0.24 segundos, una diferencia enorme en una prueba donde las mejoras suelen medirse en centésimas.
La conexión con España
Para Kevin Young, Barcelona es algo más que el lugar donde batió un récord. Es el escenario de su mayor momento deportivo, una ciudad a la que siempre ha sentido especialmente unida. En los años posteriores a 1992, Young mantuvo una relación sentimental con España que se reflejó en visitas frecuentes y en la presencia española en su historia personal.
Esta conexión entre el atleta y la ciudad donde logró su hazaña es uno de los elementos más emotivos de la historia del atletismo en Barcelona 1992.
29 años de vigencia: el récord más longevo de la velocidad
Para entender cuánto tiempo estuvo vigente el récord de Young, hay que contextualizar: el récord del mundo de 100m de Bolt (9.58) lleva 17 años sin ser batido en 2026, y ya se considera extraordinariamente longevo. El de Young duró 29 años.
En ese tiempo:
- La tecnología de las pistas mejoró radicalmente
- Los spikes evolucionaron con placas de carbono
- El volumen y la intensidad del entrenamiento aumentaron
- Tres generaciones de atletas intentaron batir 47.02… y ninguno pudo
No fue hasta el verano de 2021, en los Juegos Olímpicos de Tokio, cuando Karsten Warholm (Noruega) corrió los 400m vallas en 45.94 segundos, mejorando el récord de Young en 0.84 segundos con unos super-spikes de nueva generación y una preparación específica para batir ese récord.
La reacción de Young
La reacción de Kevin Young cuando Warholm batió su récord fue de alivio más que de tristeza: “Me alegra que alguien lo haya hecho. Llevaba demasiado tiempo esperando. Es bueno para el atletismo que los récords caigan”. Sus palabras mostraron la grandeza de un campeón que entendía que los récords están para ser superados.
Young reconoció que el desarrollo de los super-spikes había sido el factor determinante que permitió la mejora de Warholm: sin esa tecnología, es probable que su marca hubiera resistido varias décadas más.
El legado en el atletismo
Kevin Young nunca fue el nombre más conocido del atletismo americano —Carl Lewis, Michael Johnson y Florence Griffith-Joyner eclipsaron a la mayoría de sus contemporáneos— pero su récord de Barcelona 1992 es su monumento permanente. Durante 29 años, cada vez que alguien hablaba de los 400m vallas masculinos, el nombre de Kevin Young aparecía invariablemente. Una forma de inmortalidad deportiva que pocos atletas consiguen.