Shelly-Ann Fraser-Pryce: la Pocket Rocket que no envejece
Hay atletas que duran. Y luego está Shelly-Ann Fraser-Pryce, que en 2024, a los 37 años, participó en su quinta final olímpica de 100 metros. La “Pocket Rocket” de Kingston, Jamaica, ha sido durante más de quince años la fuerza dominante del sprint femenino, acumulando más títulos mundiales en los 100 metros que cualquier mujer en la historia del atletismo.
De los barrios de Kingston a Pekín
Shelly-Ann Fraser nació el 27 de diciembre de 1986 en Waterhouse, uno de los barrios más pobres de Kingston, Jamaica. Su infancia estuvo marcada por las dificultades económicas: su madre trabajaba vendiendo comida en la calle para sacar adelante a sus tres hijos. El atletismo fue la vía de escape.
Desde niña destacó en el ISSA Boys and Girls Championships, el torneo escolar jamaicano que es la mayor fábrica de talento en velocidad del mundo. Sus velocidades eran excepcionales incluso para los estándares jamaicanos, lo que le valió una beca deportiva.
Llegó a los Juegos de Pekín 2008 —los mismos de Bolt— como una atleta prometedora pero sin el estatus de favorita. Ganó el oro con 10.78 segundos. Tenía 21 años.
La decoración: el estilo visual de una campeona
Fraser-Pryce ha convertido su apariencia en parte de su marca personal. Sus colores de cabello —que cambia según la temporada y el evento: dorado, rojo, azul, verde— son tan reconocibles como su técnica de sprint. Sus trajes de competición son elaborados y coloridos.
Esta expresividad visual no es casual: Fraser-Pryce ha hablado en entrevistas sobre cómo su apariencia es una forma de afirmar su identidad y la de las mujeres jamaicanas. “Soy negra, soy jamaicana, y me gusta expresarme. Eso no quita nada a mis resultados en pista”, dijo.
Los títulos: una colección sin precedentes
El palmarés de Fraser-Pryce en 100m femeninos es el más completo de la historia:
Juegos Olímpicos: oros en Pekín 2008 y Londres 2012, plata en Tokio 2021
Campeonatos del Mundo: oros en Berlín 2009, Daegu 2011, Moscú 2013, Doha 2019 y Eugène 2022
Ninguna mujer ha ganado más veces el título mundial en los 100 metros. Sus seis oros mundiales (más el olímpico) la sitúan en una categoría aparte en el sprint femenino.
La maternidad y el regreso
En 2017, Fraser-Pryce se tomó una pausa del atletismo competitivo para dar a luz a su hijo Zyon. La maternidad a los 30 años parecía el final natural de su carrera de alta competición, y muchos así lo interpretaron.
En 2018 regresó gradualmente. En 2019, en el Campeonato del Mundo de Doha, compitió con 33 años en la final de 100m contra rivales una década más jóvenes. Ganó con 10.71, estableciendo un récord de los Mundiales. El titular de su regreso podría haber sido la noticia deportiva del año en cualquier otra disciplina. En el atletismo jamaicano, era casi esperado.
Los últimos años: combatiendo el paso del tiempo
Fraser-Pryce continuó compitiendo a nivel élite más allá de los 35 años, una rareza absoluta en el sprint puro. En 2021 (Tokio), a los 34 años, ganó la plata en los 100m olímpicos con 10.74, detrás de su compatriota Elaine Thompson-Herah (10.61).
En 2022, a los 35, volvió a ganar el Campeonato del Mundo en Eugène, Oregon, con 10.67.
Su secreto, según ella misma, combina la experiencia técnica acumulada, una gestión rigurosa de su cuerpo y el apoyo de su familia: “Saber para qué corres hace la diferencia cuando el entrenamiento es duro”.
La personalidad que el sprint necesitaba
Si Usain Bolt transformó el sprint masculino con su carisma, Fraser-Pryce ha hecho algo similar en el femenino. Su presencia en las pistas es magnética, sus celebraciones son vibrantes y su comunicación en redes sociales conecta con generaciones jóvenes que de otro modo no seguirían el atletismo.
Ha convertido las finales de 100m femenino en espectáculos que igualan en expectación a los masculinos, algo que no era habitual en décadas anteriores.