El waterpolo masculino es el deporte de equipo con más historia en los Juegos Olímpicos. Presente desde París 1900, ha sobrevivido a dos guerras mundiales, guerras frías y múltiples cambios en el programa olímpico para mantenerse como una de las disciplinas acuáticas más exigentes y espectaculares de los Juegos.
Más de un siglo de historia olímpica
Los primeros partidos olímpicos de waterpolo se jugaron en 1900 en el Sena, en el marco de los Juegos de París. El equipo de Gran Bretaña ganó aquel primer torneo, con partidos disputados en condiciones muy diferentes a las actuales. El deporte fue evolucionando en sus reglas y técnica a lo largo de las décadas.
Hungría es la gran potencia histórica del waterpolo masculino olímpico, con nueve oros acumulados. La hegemonía húngara fue especialmente notable en los años cincuenta y sesenta, con equipos extraordinarios que dominaban gracias a una técnica y una inteligencia táctica superiores. El Campeonato de 1956 en Melbourne vivió uno de los momentos más dramáticos de la historia olímpica: el partido entre Hungría y la Unión Soviética, disputado meses después de la invasión soviética de Hungría, se convirtió en un duelo de enorme carga política y emocional. Hungría ganó en lo que se conoce como “El partido de sangre de Melbourne”.
El waterpolo femenino llega en Sídney 2000
El waterpolo femenino tuvo que esperar un siglo para tener representación olímpica. En Sídney 2000, cuatro equipos jugaron por las medallas en un torneo inaugural. Australia ganó el primer oro femenino ante su propio público en un partido emocionante contra Estados Unidos.
Desde entonces, el programa femenino ha crecido hasta los 12 equipos participantes. Estados Unidos ha sido la potencia dominante del waterpolo femenino olímpico, con múltiples oros y una generación de jugadoras que ha definido el deporte.
El formato del torneo olímpico
Los 12 equipos se dividen en dos grupos de seis. Cada equipo juega cinco partidos de fase de grupos (contra los cinco rivales del grupo). Los cuatro primeros de cada grupo avanzan a los cuartos de final; los cinco y sextos juegan por las plazas 9 a 12.
Los partidos de waterpolo olímpico constan de cuatro periodos de ocho minutos de juego efectivo, con dos minutos de descanso entre periodos. Si al final del tiempo reglamentario hay empate en partidos eliminatorios, se juegan dos períodos de prórroga de tres minutos y, si persiste, penaltis.
España: una potencia del waterpolo olímpico
España ha sido una de las grandes potencias del waterpolo olímpico de los últimos treinta años. La selección masculina tiene un historial extraordinario: plata en Barcelona 1992, plata en Atlanta 1996 y oro en Atenas 2004 y Pekín 2008. Los “Waterpolo Bros” de la primera década del siglo XXI, con jugadores como Manel Estiarte (la generación anterior) y después Iñaki Aguilar, Felipe Perrone y otros, forjaron el mejor período de la historia del waterpolo español.
La selección femenina española también ha tenido momentos de gran nivel, con participaciones en las fases finales olímpicas y títulos europeos. Anni Espar y otras jugadoras de la generación reciente han mantenido el nivel del waterpolo femenino español en la élite europea.
Manel Estiarte es el jugador de waterpolo más grande de la historia española. Ganó el oro olímpico en Atlanta 1996 y fue reconocido como el mejor jugador del mundo en su época. Hoy es directivo del FC Barcelona.