El waterpolo moderno es un deporte rápido, técnico y espectacular. Pero su historia comienza en un lugar muy diferente: los ríos y lagos de Escocia, con unas reglas tan permisivas con la violencia que hoy resultarían impensables en un deporte olímpico.
Los ríos de Escocia: el waterpolo primitivo
Hacia 1870, en Escocia e Inglaterra, grupos de jóvenes comenzaron a practicar un juego acuático que combinaba la natación con la idea de marcar goles. Las primeras versiones del juego se jugaban en ríos y lagos, no en piscinas, y el objetivo era arrastrar un balón hasta un punto marcado mientras los rivales intentaban impedirlo.
William Wilson, secretario de un club de natación de Glasgow, codificó las primeras reglas formales del waterpolo en 1879. Estas reglas eran considerablemente más permisivas con el contacto físico que las actuales: los jugadores podían agarrar a los rivales, empujarles y sujetarles bajo el agua siempre que tuvieran el balón.
El waterpolo olímpico de 1900: el partido más tenso de la historia
En los Juegos Olímpicos de París 1900, el waterpolo se convirtió en el primer deporte de equipo en disputarse en los Juegos modernos. Participaron cuatro equipos y el nivel de violencia en el agua era tal que varios de los partidos debieron ser interrumpidos.
El equipo británico ganó el torneo con relativa comodidad, pero los testimonios de los participantes describen un juego en el que los sumergimientos, los empujones y los agarrones eran tácticas habituales aceptadas. Los árbitros de la época tenían aún menos visibilidad que los actuales de lo que ocurría bajo el agua, lo que daba una libertad considerable para el juego sucio.
La piscina: de la naturaleza al recinto controlado
Uno de los avances más importantes para el waterpolo fue el traslado de las competiciones a piscinas cubiertas con dimensiones estandarizadas. La piscina de waterpolo moderna tiene entre 25 y 30 metros de largo y entre 10 y 20 de ancho, con una profundidad mínima de dos metros para que los jugadores no toquen el fondo.
Esta profundidad mínima es crucial: el waterpolo está diseñado para jugarse sin poder hacer pie. Los jugadores deben mantenerse a flote durante los 32 minutos (4 períodos de 8 minutos) de juego efectivo, lo que exige una capacidad aeróbica y una técnica de nado excepcionales.
Cómo se sujetaron las violencias bajo el agua
El reglamento moderno del waterpolo tiene una lista detallada de faltas que intentan controlar el juego físico bajo el agua: está prohibido sujetar al rival que no tiene el balón, subirle por encima, subirle por debajo del agua, empujarle con las dos manos y golpearle. Sin embargo, la visibilidad limitada bajo el agua hace que algunos de estos comportamientos sean difíciles de detectar y sancionar.
Los árbitros de waterpolo modernos, cuya posición en el borde de la piscina les permite una vista parcial de lo que ocurre bajo la superficie, se apoyan en los jueces de gol y en los árbitros de video disponibles en las competiciones más importantes para controlar el juego sucio.