El waterpolo olímpico ha sido escenario de algunos de los momentos más dramáticos, políticamente cargados y deportivamente impresionantes de la historia de los Juegos. Desde la hegemonía histórica de Hungría hasta el partido que casi se convierte en un incidente diplomático internacional.
Hungría: nueve oros olímpicos
Hungría es, con diferencia, la nación más exitosa en la historia del waterpolo olímpico. Con nueve medallas de oro, el equipo húngaro ha dominado el deporte en múltiples épocas, desde los primeros Juegos Olímpicos en los que compitió hasta las ediciones más recientes.
El waterpolo húngaro tiene una tradición que se remonta a finales del siglo XIX, con una infraestructura de clubes, piscinas y formación de jugadores que se desarrolló paralelamente a la historia turbuenta del país durante el siglo XX. La continuidad de esta tradición, incluso en las épocas más difíciles políticamente, es uno de los fenómenos más fascinantes del deporte olímpico.
El partido sangriento de Melbourne 1956
El 6 de diciembre de 1956, en la piscina de los Juegos Olímpicos de Melbourne, se disputó el partido que pasó a la historia como el “partido sangriento” o “blood in the water match”. El semifinal entre Hungría y la Unión Soviética fue mucho más que un partido de waterpolo.
Pocas semanas antes, el ejército soviético había aplastado la revolución húngara de 1956, invadiendo el país y sofocando el levantamiento popular con una brutalidad que provocó indignación internacional. Los jugadores húngaros eran conscientes de lo que estaba pasando en su país mientras competían en Australia.
El partido fue extremadamente violento incluso para los estándares de la época. El jugador húngaro Ervin Zádor terminó un período con el ojo cortado y sangrando, y la imagen de su cara ensangrentada fuera del agua se convirtió en una de las fotografías más famosas de la historia olímpica. El partido acabó por suspenderse cuando el público australiano (mayoritariamente simpatizante de los húngaros) invadió el área de la piscina. Hungría ganaba 4-0 en ese momento y fue declarada vencedora.
Hungría ganó el torneo de waterpolo de Melbourne, y varios de los jugadores del equipo aprovecharon su estancia en Australia para no regresar a Hungría.
El lanzamiento y la portería: un duelo de fracciones de segundo
Un lanzamiento de un jugador de élite desde la posición de dos metros (la zona de penalti del waterpolo) llega a la portería en menos de 0,35 segundos. Los porteros de waterpolo tienen un tiempo de reacción disponible comparable al de los porteros de hockey sobre hielo o los bateadores de béisbol: reaccionan tanto a patrones aprendidos como a señales visuales instantáneas.
La portería de waterpolo tiene 3 metros de ancho y 0,9 metros de alto sobre el agua, lo que en términos de relación tamaño de portería/tamaño del portero es una de las más pequeñas de todos los deportes de equipo. La combinación de portería pequeña, velocidad de lanzamiento alta y posición elevada del portero convierte cada parada en una hazaña atlética.