La falta de 2 metros es una de las infracciones más determinantes en el waterpolo moderno. Se produce cuando un defensor comete una falta dentro del área restringida de 2 metros ante la portería: habitualmente agarrar, hundir o interferir físicamente a un atacante que no posee el balón pero busca una posición de tiro. La sanción consiste en la exclusión temporal del infractor durante 20 segundos, lo que genera una situación de superioridad numérica favorable al equipo atacante: seis contra cinco.
La superioridad numérica derivada de una falta de 2 metros es uno de los momentos tácticos más importantes de un partido. Los equipos dedican mucho tiempo de entrenamiento a perfeccionar el juego en superioridad —cómo circular el balón, buscar el espacio, hacer llegar el pase final a la posición más peligrosa— y también el juego en inferioridad —cómo defender presionando y retrasando para que el reloj de posesión corra sin que el rival marque—. Estadísticamente, los equipos convierten entre el 25 y el 40 % de sus superioridades numéricas según el nivel de competición.
El jugador de boya es el que más frecuentemente provoca faltas de 2 metros, porque trabaja de espaldas a portería en esa zona restringida y disputa posiciones físicamente con su defensor. La capacidad de un boya para forzar exclusiones es tan valiosa como su habilidad para lanzar, ya que generar superioridades repetidas es una estrategia de presión continua sobre el adversario.