Un partido de waterpolo se estructura en cuatro períodos de tiempo denominados cuartos. En la modalidad senior oficial regulada por la World Aquatics, cada cuarto dura 8 minutos de tiempo efectivo: el reloj se detiene cada vez que el juego se interrumpe por un pitido, una falta, un gol o cualquier otra pausa reglamentaria. Esto hace que la duración total real de un partido —incluyendo los descansos y las interrupciones— supere habitualmente la hora y cuarto.
Entre el primer y el segundo cuarto hay una pausa de 2 minutos. El descanso principal se produce entre el segundo y el tercer cuarto y dura 5 minutos, durante los cuales los equipos pueden reunirse con los entrenadores, hidratarse y recibir instrucciones tácticas. Entre el tercer y el cuarto cuarto hay otro descanso de 2 minutos. En ese momento también se produce el cambio de campo: al inicio del tercer cuarto los equipos defienden la portería opuesta a la del primer cuarto, para equilibrar posibles ventajas de instalaciones.
Los cambios de jugadores en waterpolo son libres y pueden realizarse durante cualquier pausa del juego, siempre que el jugador saliente haya abandonado la zona de juego antes de que el sustituto entre. Cada equipo cuenta con 13 jugadores en la convocatoria —6 de campo más el portero en piscina, más los sustitutos— y los entrenadores suelen rotar para mantener la intensidad física en cada cuarto. La gestión de la energía y la frescura de los jugadores en los cuartos finales es uno de los factores tácticos más importantes en partidos de alta competición.