El extremo es el jugador que ocupa las posiciones laterales en el sistema ofensivo del waterpolo. Situados a ambos lados del ataque, los extremos trabajan en los ángulos de la portería y son piezas fundamentales en el juego de superioridad numérica. Su posición les permite recibir pases rápidos y lanzar en ángulo, lo que obliga al portero a cubrir una porción mayor del arco y dificulta la defensa rival.
En el sistema ofensivo más habitual, el 3-3 (tres delanteros y tres en segundo nivel), los extremos se sitúan en los postes laterales de la portería a corta distancia. Esta posición es especialmente peligrosa porque desde ahí el ángulo de lanzamiento puede sorprender al portero, ya sea buscando el palo cercano o cruzando al segundo palo. Los extremos con buen manejo de balón y rapidez de lanzamiento son difíciles de defender incluso con un correcto posicionamiento del portero.
La especialización del extremo va más allá del simple lanzamiento. Debe saber moverse para recibir sin su defensor, leer cuándo pasarle al boya o al perímetro, y participar activamente en el movimiento colectivo del ataque. En las situaciones de superioridad numérica —uno de los momentos más importantes de cualquier partido de waterpolo— los extremos son los receptores más frecuentes del pase final, ya que ocupan las posiciones de mayor peligro para el portero.