Los ríos victorianos y el primer waterpolo
A mediados del siglo XIX, la natación competitiva experimentaba un auge notable en Gran Bretaña. Los clubs acuáticos proliferaban en ríos, lagos y los primeros baños públicos cubiertos. En este contexto de efervescencia, algunos nadadores comenzaron a experimentar con juegos de equipo en el agua, buscando añadir un componente competitivo y de equipo a lo que hasta entonces era una actividad fundamentalmente individual.
Las primeras partidas de lo que se convertiría en waterpolo se jugaron en ríos y lagos escoceses hacia 1870, con reglas improvisadas y variantes locales. Los jugadores podían subirse a un bote o flotar sobre uno para mantener la pelota, y las formas de marcar gol eran diversas: tocar un poste, lanzar la pelota a una diana o simplemente cruzar una línea. La violencia era considerable, con agarrones y sumersiones forzadas de los rivales que los árbitros raramente sancionaban.
El escocés William Wilson es frecuentemente citado como el padre del waterpolo moderno. En 1876, Wilson redactó el primer conjunto de reglas escritas para el juego, que establecían los elementos básicos: un balón esférico, dos porterías, dos equipos y la prohibición de sujetar el balón con las dos manos simultáneamente. Estas reglas primitivas sentaron las bases del waterpolo organizado.
La expansión en Gran Bretaña y la codificación
Durante la década de 1880, el waterpolo se extendió rápidamente por los clubes acuáticos de Gran Bretaña. Se construyeron las primeras piscinas cubiertas específicas para la práctica del deporte, y los partidos comenzaron a atraer espectadores. La Swimming Association of Great Britain adoptó reglas oficiales para el waterpolo en 1888, dando al deporte su primer marco reglamentario formalmente reconocido.
En estos primeros reglamentos, la portería era simplemente una zona de la pared del final de la piscina, y el juego era considerablemente más violento que el actual. Los jugadores podían agarrar al portero en el agua y sumergirlo, podían empujar fuera de la piscina a los rivales y los árbitros tenían una interpretación muy laxa de las faltas. El waterpolo de finales del siglo XIX era, en buena parte, un combate acuático disfrazado de deporte.
París 1900: el primer deporte de equipo olímpico
El salto más importante en la historia temprana del waterpolo fue su inclusión en los Juegos Olímpicos de París 1900. El waterpolo fue el primer deporte de equipo en aparecer en el programa olímpico moderno —antes que el fútbol, el rugby o cualquier otro deporte colectivo— y esa primacía dice mucho de la popularidad que había alcanzado en apenas tres décadas desde sus primeras partidas en los ríos escoceses.
La primera competición olímpica de waterpolo fue modesta: solo cuatro equipos participaron, todos ellos británicos excepto Bélgica, y el torneo se jugó en el Sena, en una zona cercana a la ciudad de París. El Osborne Swimming Club de Manchester ganó el oro. La competición fue lo suficientemente exitosa para que el waterpolo fuera incluido también en los Juegos de San Luis 1904 y Londres 1908.
Las primeras décadas: dominio británico y extensión europea
En los primeros Juegos Olímpicos en los que participó el waterpolo, Gran Bretaña dominó con autoridad. Los equipos británicos ganaron el oro en 1900, 1908 y 1912, estableciendo al país inventor del deporte como la primera potencia mundial. Sin embargo, la situación cambiaría radicalmente a partir de los años 20, cuando los países mediterráneos —especialmente Hungría, Yugoslavia e Italia— comenzaron a desarrollar escuelas de waterpolo de una calidad técnica y táctica superior.
Hungría es el país que más títulos olímpicos tiene en waterpolo masculino, con nueve medallas de oro repartidas entre 1932 y 2000. La escuela húngara, basada en una técnica individual exquisita y un trabajo de equipo muy elaborado, se convirtió en el modelo de referencia para el waterpolo mundial durante décadas y sigue siendo la referencia histórica del deporte.