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Atletismo

El deporte más universal: carreras, saltos y lanzamientos que ponen a prueba la velocidad, la fuerza y la resistencia humana.

Fractura de estrés en atletismo: el hueso que no puede con la carga

Las fracturas de estrés son microroturas óseas por carga repetida que pueden progresar a fractura completa si no se diagnostican a tiempo. Tibia, metatarso, cuello femoral y navicular son los huesos más afectados en atletismo. Diagnóstico precoz y localización de alto riesgo.

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Las fracturas de estrés representan entre el 10 y el 20% de todas las lesiones en atletismo de fondo, y son la consecuencia más grave del síndrome de sobreentrenamiento óseo. El hueso, al igual que el músculo, necesita recuperación para remodelarse entre cargas: cuando la carga supera la capacidad de remodelación, las microfracturas se acumulan hasta la fractura completa.

El ciclo de la fractura de estrés

El hueso responde al ejercicio aumentando su densidad y resistencia, pero este proceso de remodelación tarda semanas. Cuando el volumen de entrenamiento aumenta más rápido que la capacidad de adaptación ósea, se acumulan microfracturas en la cortical. Si el atleta no reduce la carga, las microfracturas coalescen en una fractura completa.

Los dos factores de riesgo más importantes:

  1. Incremento brusco de la carga: el parámetro más directamente relacionado con las fracturas de estrés es el aumento del volumen semanal de entrenamiento, especialmente en las primeras 4-8 semanas de un bloque de carga intensivo
  2. Disponibilidad energética baja (tríada de la atleta en mujeres, relative energy deficiency in sport en ambos sexos): la insuficiencia calórica reduce la actividad osteoblástica y acelera la degeneración ósea

Localizaciones más frecuentes en atletismo

Tibia (30-40% de las fracturas de estrés)

La tibia es el hueso más frecuentemente afectado en corredores. Generalmente afecta a los dos tercios distales en fondistas y al tercio proximal en velocistas.

Señales de alerta: dolor focal en la cresta tibial que aumenta con la carga y desaparece en reposo. Diferenciar de la periostitis tibial (dolor más difuso, mejora con calentamiento).

Tratamiento: reposo de la carrera 4-8 semanas. Entrenamiento cruzado sin impacto. Control radiológico o RM a las 4-6 semanas.

Metatarso (25-30%)

Los metatarsos 2.° y 3.° son los más afectados. El metatarso 5.° tiene la zona de Jones con peor vascularización.

Señales de alerta: dolor focal en el dorso del pie, localizable con el dedo.

Cuello femoral (5-10%) — ALTA PRIORIDAD

La fractura de estrés del cuello femoral es la de mayor riesgo vital para la cadera. Las fracturas en el lado de tensión (superior del cuello) tienen riesgo de desplazamiento y necrosis avascular.

Señales de alerta: dolor en la ingle que aumenta con la carrera y disminuye con el reposo, dolor que puede irradiarse a la cara anterior del muslo.

Protocolo: cualquier sospecha de fractura de cuello femoral es una emergencia deportiva. RM urgente. Si se confirma, descarga inmediata y evaluación quirúrgica.

El hueso navicular tiene una zona central avascular. La fractura de estrés navicular en atletismo puede cronificarse sin diagnóstico porque los síntomas (dolor vago en el mediopié) se confunden con patología de tejidos blandos.

Diagnóstico: el «N-spot» (dolor al presionar el dorso del navicular) es el signo más específico. RM para confirmar.

Peroné y sacro

Menos frecuentes pero documentados, especialmente en atletas con baja disponibilidad energética y tríada de la atleta.

La tríada de la atleta y la fractura de estrés

En atletismo femenino, la tríada de la atleta (baja disponibilidad energética + irregularidades menstruales + baja densidad ósea) es el principal factor de riesgo de fracturas de estrés. Las atletas con amenorrea secundaria tienen una densidad ósea significativamente menor que las eumenorreicas y una incidencia de fractura de estrés 2-4 veces mayor.

Prevención

  • Densitometría ósea: en atletas de fondo femeninas con amenorrea o irregularidades menstruales, la densitometría (DXA) detecta la osteopenia antes de la fractura
  • Corrección de la disponibilidad energética: el objetivo primario en la tríada de la atleta es restaurar el balance energético positivo, no solo suplementar calcio y vitamina D
  • Vitamina D y calcio: los niveles séricos de vitamina D por debajo de 30 ng/ml son frecuentes en atletas de interior y se asocian a mayor riesgo de fractura de estrés
  • Progresión del 10% semanal: el incremento de volumen máximo del 10% por semana es la medida más efectiva para prevenir fracturas de estrés en fondistas

Preguntas frecuentes

¿Cómo distingo una fractura de estrés de la periostitis tibial?
La periostitis tibial produce dolor difuso en una zona amplia de la tibia (varios centímetros) que mejora durante el calentamiento. La fractura de estrés produce dolor focal y puntual: al presionar con un dedo sobre el punto exacto de la fractura, el dolor se reproduce con intensidad. El test del diapasón (colocar un diapasón vibrando sobre el hueso) puede ser positivo en la fractura de estrés pero no en la periostitis. La RM es el estándar diagnóstico.
¿Una fractura de estrés del cuello femoral es peligrosa?
Sí, es la fractura de estrés de mayor riesgo en atletismo. Una fractura de estrés del cuello femoral en el lado de tensión (superior) puede progresar a fractura completa con desplazamiento y necrosis avascular de la cabeza femoral, una complicación devastadora. Cualquier atleta con dolor en la ingle que aumenta con la carrera debe evaluarse con RM antes de continuar entrenando, especialmente en mujeres con la tríada de la atleta.

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