El tendón de Aquiles es el principal transmisor de fuerza en la locomoción atlética. Almacena energía elástica durante la fase de apoyo y la libera en el impulso, funcionando como un muelle que multiplica la eficiencia del paso. Esta función, esencial para la economía de carrera en los fondistas y para la potencia de arranque en los velocistas, lo convierte también en el tendón más cargado del atletismo.
Dos patrones de tendinopatía en atletismo
El fondista: sobrecarga por volumen
El corredor de fondo puede acumular 100-200 km semanales de entrenamiento. Cada kilómetro implica entre 800 y 1.000 impactos sobre el tendón de Aquiles. La sobrecarga crónica de volumen produce degeneración de las fibras de colágeno del tendón, con desorganización estructural, neovascularización patológica y pérdida de resistencia mecánica.
Los factores que aceleran la tendinopatía en fondistas:
- Incremento brusco del volumen (>10% por semana)
- Cambio de superficie (de tierra a asfalto)
- Cambio de calzado (especialmente a minimalistas sin elevación de talón)
- Aumento de la cadencia de entrenamiento sin adaptación
El velocista: sobrecarga por intensidad
El velocista genera los picos de fuerza más altos sobre el Aquiles de todos los atletas: en el arranque de un sprint de 100 metros, el tendón absorbe fuerzas de 8-12 veces el peso corporal en milisegundos. La tendinopatía del velocista suele localizarse en la porción media del tendón y aparece en temporadas de alta carga de sprints máximos.
Los arranques en frío (al inicio del calentamiento o con temperatura baja) son el factor de riesgo agudo más importante para el velocista.
Localización de la lesión
Porción media (2-7 cm sobre el calcáneo): la zona con menor vascularización del tendón. Más frecuente en fondistas y en velocistas con mucho volumen de trabajo.
Inserción en el calcáneo: puede asociarse a la enfermedad de Haglund (prominencia ósea posterior del calcáneo). Más frecuente en saltadores y en atletas de categorías de fondo que utilizan mucho el trabajo de punta.
Síntomas y evolución
Fase inicial: rigidez matutina en el tendón que desaparece con el calentamiento. El atleta puede entrenar pero el tendón duele las primeras horas y después del entrenamiento. Si se ignora, progresa.
Fase establecida: el dolor aparece durante el entrenamiento y obliga a reducir la intensidad. El engrosamiento del tendón es palpable.
Fase avanzada: el dolor no desaparece con el calentamiento. El tendón muestra cambios estructurales en la ecografía (zonas hipoecogénicas, neovascularización).
Rotura: puede ocurrir sobre un tendón degenerado sin síntomas previos o como progresión de la tendinopatía. El chasquido, la caída y la incapacidad para ponerse de puntillas son los signos clínicos.
Tratamiento
Protocolo excéntrico de Alfredson: heel drops en escalón, 3 × 15 dos veces al día, 12 semanas. Evidencia de nivel A para la tendinopatía de la porción media. El dolor moderado durante el ejercicio es parte del protocolo.
Protocolo isométrico (Rio Protocol): cargas isométricas de larga duración (5 repeticiones × 45 segundos, 70% 1RM). Útil en fases agudas o en tendinopatías de inserción donde los heel drops producen impingement.
Entrenamiento cruzado: bicicleta, natación o carrera en agua sin impacto para mantener la condición aeróbica durante el tratamiento.
Prevención
- Progresión de volumen del 10%: la regla del 10% por semana no es infalible pero reduce significativamente el riesgo de tendinopatía en fondistas que aumentan el entrenamiento
- Heel drops excéntricos preventivos: incluir los ejercicios excéntricos de Aquiles 2-3 veces por semana como parte del entrenamiento habitual, antes de que aparezca la lesión
- Calzado con elevación de talón suficiente: la transición a calzado minimalista debe ser muy progresiva (6-12 meses); la reducción brusca de la elevación del talón aumenta la carga sobre el Aquiles
- Calentamiento antes de los sprints: el tendón de Aquiles en frío tiene menos capacidad de elongación elástica; 15-20 minutos de calentamiento antes de los sprints máximos reducen el riesgo de lesión aguda