El atletismo es un deporte de alta demanda física que expone al practicante a patrones de carga muy específicos según la disciplina. Conocer las lesiones más frecuentes de cada especialidad, sus mecanismos de producción y las estrategias de prevención es tan importante como el entrenamiento técnico.
Lesiones del velocista: músculo e isquiotibiales
El velocista somete sus músculos a contracciones explosivas de máxima intensidad en el límite de la capacidad neuromuscular. Las lesiones musculares son, con diferencia, las más frecuentes. La rotura de isquiotibiales encabeza la estadística, seguida de las lesiones del aductor mayor y del recto anterior del cuádriceps.
El tendón de Aquiles también es una zona vulnerable en velocistas, especialmente en atletas que trabajan con tacos en la pista y que tienen una alta demanda sobre el tendón en la fase de despegue. La tendinopatía aquílea crónica puede prolongarse durante meses si no se trata correctamente con ejercicio excéntrico y modificación de la carga.
La prevención en velocistas se basa en un calentamiento progresivo riguroso, el trabajo excéntrico sistemático de isquiotibiales (curl nórdico) y el control de la carga total de series de calidad en períodos de fatiga acumulada.
Lesiones del fondista: hueso y tejido conectivo
El fondista acumula miles de impactos por sesión, lo que genera un tipo de lesión diferente al del velocista: lesiones por sobrecarga o por estrés repetitivo. Las fracturas por estrés tibial, la periostitis tibial —también llamada síndrome de la tibia medial o shin splints— y la fascitis plantar son las más prevalentes.
El síndrome de la banda iliotibial es otra lesión característica del corredor de fondo: el dolor lateral de rodilla que aparece progresivamente durante las tiradas largas. La tendinopatía de rodilla de saltador también puede afectar a fondistas con alto volumen de bajadas.
La prevención en fondistas requiere un aumento de carga semanal prudente —no más del 10 % por semana—, el uso de zapatillas adecuadas al biotipo de pisada y el trabajo complementario de fuerza para la musculatura estabilizadora de cadera y tobillo.
Lesiones del saltador y el lanzador
Los saltadores tienen un perfil de lesión mixto: articular y muscular. La rodilla del saltador —tendinopatía rotuliana— es endémica entre saltadores de longitud, triple salto y pértiga. Los esguinces de tobillo ocurren en aterrizajes deficientes en el foso o en la colchoneta. Las lesiones de espalda lumbar son frecuentes en saltadores de altura y pértiga por la extensión extrema de la columna en el paso por encima de la barra.
Los lanzadores sufren principalmente lesiones del manguito rotador, epicondilitis y lesiones del codo por el componente rotacional extremo de sus gestos técnicos. La prevención incluye trabajo de fortalecimiento específico del hombro y el codo, y una progresión muy controlada de la intensidad de los lanzamientos.
Vuelta a la competición tras una lesión
El criterio para volver a competir no es la ausencia de dolor, sino la recuperación funcional completa: fuerza, rango de movimiento, capacidad de carga progresiva y ausencia de compensaciones. El retorno precipitado es la causa principal de recaídas en atletismo. Un protocolo de vuelta bien diseñado, supervisado por un fisioterapeuta especializado en deporte, reduce significativamente el riesgo de recidiva y acorta el tiempo total de baja.