El decatlón masculino y el heptatlón femenino son las pruebas combinadas del atletismo y se consideran el examen más completo de las capacidades físicas de un deportista. En el decatlón se disputan diez pruebas a lo largo de dos días consecutivos; en el heptatlón, siete pruebas en el mismo formato de dos jornadas.
El resultado no depende de ganar pruebas individuales, sino de acumular la mayor cantidad de puntos según las tablas de conversión oficiales de World Athletics. Estas tablas están diseñadas para que marcas de nivel similar en distintas disciplinas valgan aproximadamente lo mismo en puntos, aunque en la práctica los especialistas en velocidad o saltos suelen tener ventaja.
Cada atleta tiene un número limitado de intentos en las pruebas de campo —tres en la mayoría— y los tiempos en las pruebas de pista se registran con precisión centesimal. Un atleta que no se presente a una prueba queda automáticamente descalificado del cómputo total, a menos que haya causas de fuerza mayor reconocidas por el árbitro jefe.
Normas de descalificación parcial
En las pruebas de pista, una salida nula en el decatlón no implica la descalificación inmediata del atleta de toda la competición combinada: recibe un aviso y una segunda salida nula sí le elimina de esa prueba concreta, obteniendo cero puntos en ella pero pudiendo continuar en las siguientes. Esta norma difiere de la regla general del atletismo donde la primera salida nula descalifica.
El factor estrategia
Una de las grandes particularidades de las pruebas combinadas es la gestión del esfuerzo. Un atleta puede decidir no arriesgar al máximo en una prueba para conservar energía para las siguientes. La prueba final —el 1500 m en el decatlón y el 800 m en el heptatlón— suele ser decisiva cuando los puntos están muy igualados.