El lanzamiento de martillo es una de las pruebas más espectaculares del atletismo de campo. A diferencia del nombre que sugiere una herramienta de carpintero, el martillo olímpico es una bola de metal sólida unida a un cable de acero terminado en un asa. El atleta realiza entre tres y cuatro giros dentro de un círculo de 2,135 metros de diámetro y libera el artefacto en el momento de máxima velocidad rotacional.
La prueba exige una coordinación técnica excepcional: cada giro acumula velocidad centrífuga y el atleta debe mantener el equilibrio sin pisar fuera del círculo ni apoyar ninguna parte del cuerpo fuera de él durante el lanzamiento. Una vez liberado el martillo, el atleta puede salir del círculo solo por la mitad trasera y después de que el artefacto haya tocado el suelo.
El lanzamiento se mide desde la marca más cercana que deja el punto de impacto hasta el interior del borde del círculo, siguiendo una línea recta hasta el centro. Para que el intento sea válido, el martillo debe caer dentro del sector de 34,92 grados marcado en el campo.
Normas de validez
Un lanzamiento es nulo si el atleta toca con cualquier parte del cuerpo la línea del círculo o el suelo exterior antes de que el martillo haya caído, si el artefacto no cae dentro del sector delimitado o si el atleta no sale por la mitad posterior del círculo tras el lanzamiento. Tres nulos consecutivos eliminan al atleta de la competición si se aplica el formato de clasificación.
La jaula de seguridad
Por razones de seguridad, la prueba se realiza dentro de una jaula de malla metálica de al menos 7 metros de alto. La jaula protege al público y a los demás competidores, ya que el martillo puede alcanzar velocidades superiores a 100 km/h en el momento de la suelta. El uso de guantes está permitido, pero solo del tipo homologado por la federación.