Las pruebas combinadas del atletismo ponen a prueba la versatilidad total de un deportista. El decatlón masculino agrupa diez disciplinas en dos días, mientras que el heptatlón femenino reúne siete pruebas en el mismo formato. Ambas se consideran la cima de la polivalencia atlética y el vencedor recibe el título oficioso de “mejor atleta del mundo”.
La característica que distingue estas pruebas del resto es el sistema de puntuación. No gana quien llega primero a la meta, sino quien acumula más puntos en el total de pruebas. Esto hace que un atleta con un rendimiento equilibrado pueda superar a uno que destaque solo en algunas disciplinas.
Las tablas de puntuación usadas internacionalmente fueron elaboradas por la IAAF y revisadas en varias ocasiones para equilibrar el valor de cada prueba. Los atletas de élite pueden superar los 9.000 puntos en decatlón; el récord mundial está por encima de los 9.100.
Normas específicas de las pruebas combinadas
Durante las pruebas de carrera, si un atleta cae o sufre un accidente sin culpa propia, el árbitro puede concederle la repetición. En pruebas de campo, cada participante dispone de tres intentos, y solo el mejor cuenta. Los atletas deben completar todas las pruebas dentro de los tiempos establecidos por la organización.
La prueba final: 1500 m y 800 m
El agotamiento acumulado hace que las pruebas de fondo finales (1500 m en decatlón, 800 m en heptatlón) sean especialmente dramáticas. Muchos atletas llegan a ellas sabiendo exactamente cuántos puntos necesitan y ajustan el ritmo en consecuencia.