Las carreras de vallas combinan la velocidad pura de un esprínter con la coordinación y la técnica de un saltador. El objetivo es cubrir la distancia lo más rápido posible superando una serie de obstáculos sin perder ritmo. Cualquier fallo técnico al pasar una valla puede costar décimas de segundo que marquen la diferencia entre el oro y el podio.
Existen varias pruebas de vallas en el programa olímpico y de campeonatos del mundo: los 100 m vallas femeninos, los 110 m vallas masculinos y los 400 m vallas (mixto). Cada una tiene sus propias alturas de valla y distancias de separación, adaptadas a las características físicas de los atletas y a la exigencia de la prueba.
Las vallas modernas están diseñadas para volcarse hacia adelante con una resistencia mínima cuando el atleta las golpea. Esto reduce el riesgo de caídas pero también implica que derribarlas supone una pérdida de tiempo, no una sanción.
Las alturas y distancias reglamentarias
En los 110 m vallas masculinos, cada obstáculo mide 106,7 cm de altura y están separados 9,14 m entre sí. En los 100 m vallas femeninos, la altura es de 84 cm y la separación de 8,5 m. Los 400 m vallas emplean vallas de 91,4 cm (hombres) y 76,2 cm (mujeres), con diez obstáculos repartidos a lo largo de la pista.
Técnica y reglamento
El reglamento exige que el atleta pase por encima de la valla, no por debajo ni rodeándola. La pierna de ataque debe pasar por encima del listón, y la pierna de arrastre puede pasar lateral pero sin tocar la valla intencionadamente para tirarla a propósito.