Cuando los números se vuelven increíbles
En la NBA, los jugadores excepcionales anotan 30, 40 o incluso 50 puntos en noches inspiradas. Pero hay un grupo reducidísimo de actuaciones que están en otra categoría: partidos donde un solo jugador superó los 70 puntos, marcas que pertenecen al terreno de lo casi imposible y que han definido leyendas de generaciones distintas.
La lista de los grandes anotadores de partido único de la historia de la NBA sirve también como un mapa de la historia del baloncesto profesional americano: desde la era física y sin limitaciones de Chamberlain hasta el triple como arma de destrucción masiva del baloncesto moderno.
Wilt Chamberlain: el hombre que anotaba porque quería
Wilt Chamberlain no solo tiene el récord absoluto de 100 puntos. Tiene también el tercer puesto de la historia con 73 puntos, en un partido completamente distinto. Durante la temporada 1961-62, Chamberlain promedió 50,4 puntos por partido, una estadística que nadie ha vuelto a acercarse en más de seis décadas.
Lo que hacía especial a Chamberlain no era solo su tamaño (2,16 metros) o su fuerza, sino una combinación de atributos físicos que simplemente no tenían parangón en su época. Jugaba 48 minutos de media (técnicamente más, porque los partidos que iban a prórroga elevaban esa cifra), anotaba de todas las posiciones y era prácticamente imposible de defender en el uno contra uno.
La pregunta que siempre surge es si esas cifras serían posibles hoy. La respuesta más honesta es que el baloncesto ha cambiado tanto en reglas, ritmo y defensa que la comparación directa es imposible. Lo que sí es cierto es que nadie, en ninguna época, ha vuelto a promediar 50 puntos en una temporada completa.
Kobe Bryant: 81 puntos y la noche que lo dio todo
El 22 de enero de 2006, los Toronto Raptors llegaron al Staples Center de Los Ángeles como un equipo en horas bajas. Lo que no podían saber es que iban a ser los protagonistas involuntarios de la segunda mayor actuación anotadora de la historia de la NBA.
Kobe Bryant llegó al descanso con 26 puntos, una cifra notable pero no extraordinaria para él. En el tercer cuarto algo hizo clic. Kobe empezó a anotar desde todos los ángulos, con todas las mecánicas de su repertorio: suspensiones en media distancia, entradas al aro, triples y tiros libres. Los Raptors no encontraban la manera de parar un jugador que en ese momento parecía estar en otro plano de existencia.
Acabó con 81 puntos: 28 de 46 en tiros de campo, 18 de 20 en tiros libres y 7 de 13 triples. Los Lakers ganaron 122-104. Kobe había anotado más puntos que el equipo contrario en la segunda mitad. La actuación es considerada por muchos como la demostración técnica individual más impresionante de la historia del deporte, porque a diferencia de los 100 de Chamberlain, existe vídeo completo y en alta definición de cada una de las canastas.
Devin Booker: 70 puntos y una derrota agridulce
El 24 de marzo de 2017, Devin Booker tenía 20 años y los Phoenix Suns eran uno de los peores equipos de la liga. La temporada era un desastre, los Suns perdían casi todos los partidos y los aficionados esperaban más bien la lotería del draft que una actuación histórica.
Booker fue aumentando su ritmo en cada cuarto hasta cerrar con 70 puntos en un partido contra los Boston Celtics. La rareza del momento fue que, a pesar de la actuación histórica, los Suns perdieron el partido. Booker se convirtió en el quinto jugador de la historia en superar los 70 puntos en un partido de la NBA, y el más joven en hacerlo con diferencia.
El dato dice mucho del talento puro del escolta de Phoenix, que años después se convertiría en una de las grandes estrellas de la liga. Pero también ilustra la diferencia entre un jugador excepcional en una noche mágica y un equipo de calidad: los puntos individuales no siempre ganan partidos.
Una lista exclusiva
Los partidos por encima de los 70 puntos en la NBA son tan raros que caben en una lista corta. Wilt Chamberlain tiene varios de ellos, lo que dice todo sobre su singularidad histórica. Fuera de él, solo un puñado de jugadores han alcanzado esa cifra, y casi todos lo han hecho en partidos de temporada regular sin especial trascendencia en la clasificación.
Lo que hace memorable estas actuaciones no es tanto el resultado del partido como el espectáculo de ver a un jugador alcanzar cotas que el resto de los humanos, aunque sean los mejores jugadores del mundo, no pueden imaginar.